jueves, 31 de mayo de 2018

A prescindir de mí

Amo la prontitud de tu palabra acechándome, el dulce riego de tus manos por mi cuerpo, la caricia finita y salvaje de tu barba en mi vientre, el beso mordisqueado y ansioso con tu saliva nutriéndome. Amo tu manera de observar, tus dos o tres canciones favoritas... bah, ¿qué digo? Tu banda sonora. Desde Bach hasta Maná. Anhelo tus colores, el cereza sobre el azul, la tarde moteada, el café con canela. Estoy en el fragmento abismal de tu mirada en mis orillas. No conozco tu pasado y tampoco necesito conocerlo. Me basta con el hombre que veo frente a mí. Tus derrotas también te han construido. Los triunfos esperan aglutinados en la esquina de la 83. Esquina que elijo porque cada vez amo más a Bogotá. Y tú, dices que yo no soy paisita, que me parezco más a una extranjera. ¿Extranjera de dónde? Quizás extranjera de mí, de mis maneras. Nunca he esperado que salga el sol pero siempre estoy pendiente de cuándo se aleja: atardeceres naranja, arreboles rosa, nubes borrascosas... Y necesito enseñarte a prescindir de mí. Algún día, con suerte a esta hora, me ocultaré para siempre y sola. Algún día, alguna tarde, la belleza me abandonará, mi piel se hará tosca y mis besos no te sabrán a miel. Una noche, me verás desgarrada y temblorosa y te preguntarás cuándo y dónde me conociste. No me inclinaré hacia adelante al reír ni tendré este ligero tumbado al caminar. Continuaré pasando las hojas en los libros y doblando sus puntas cuando descubro algo. Tu biblioteca y la mía, tendrán otra conversación interesante. No habrá libros repetidos ni firmas de alguien más o sí, de uno o dos autores, quizás... Y entonces, vendrá el futuro a prescindir de ambos.  

Entrada destacada

Abruma tu luz

Abruma tu luz. La enmarcada lucidez de un hombre entero. Los años exacerbados en pro de un cambio. La silueta del destino dibujando una cru...