sábado, 28 de septiembre de 2013

Compás de lunares

Le aprendí la luz a tu sonrisa. Una hora más en cama dejó de convertirse en un desperdicio para ser lúdica. En la mesa de dibujo, los compases, celosos, me sugieren una maqueta que apenas voy a comenzar y me pregunto sino terminaré añadiéndole algo tuyo con todo lo que has dejado en esta piel que está por arruinarme incluso el baño. ¿Te espero? Tardaré. ¿El desayuno? No me digas, no tenía idea de que cocinabas. Ah, para mí cocinas. Es fácil, sal y mantequilla. Un ingrediente por cada lunar. Lo que faltaba, te estás burlando de mis pecas. Burlarme ¡jamás! las adoro, dale, súbete la camisa otra vez. Están de mordisco. De mordisco vas a estar tú ya que me prometiste desayuno me dio hambre y no sabes cómo se me pone el genio... Ya, ya voy. Espera te doy una palmada de luz. ¿Una palmada de luz? Sí, no vayas a voltearte. Está bien. Click. ¿Pero qué hiciste? Dime si no te ves divina como fondo de pantalla de mi celular. Dónde le muestres eso a alguien... sí, sí, vas a matarme, ¿con qué, con los compases?

Fotografía: Daniel Efe Restrepo 
Publicar un comentario

Entrada destacada

Abruma tu luz

Abruma tu luz. La enmarcada lucidez de un hombre entero. Los años exacerbados en pro de un cambio. La silueta del destino dibujando una cru...