Insignificantes



Esta mañana desperté preguntándome si un ser que se siente insignificante equivale a decir que siente que no tiene significado alguno. No es lo mismo, ojo con el juego de palabras. In-significante puede traducirse también como un ego In (en) el significado de algo. Por la connotación de la palabra, la pobredumbre y la pestilencia, podrían parecer reinas pero ser rey de lo que apesta, es igual a ser rey de lo que no apesta. A la larga todos apestamos. Somos insignificantes. Vamos por la vida creyendo que somos alguien pero la naturaleza, a través de la muerte, nos demuestra diariamente lo lejanos que estamos de esta suposición. El mundo no se detiene porque "alguien" sea depositado en una fosa -común o corriente- El sol no deja de salir... todo sigue igual y sin vacío. Entonces nuestra insignificancia no es otra cosa que el vacío que somos. ¿Para qué llenarnos de postulados y palabras rimbombantes? No somos nadie. Creemos que nuestra profesión o nuestro oficio nos definen. Creemos que nuestra familia y nuestra sangre dicen de dónde provenimos ¡y qué va! 

Tal vez el pesimismo ha hundido el último barco de mi flota en ese tablerito de batalla naval. Tal vez no hizo ni siquiera falta el pesismismo para que el barco dijera: no quiero jugar más. Quizás la vida no sea más que un juego y nosotros nos la pasamos tomándola muy en serio.
Sea como sea, a ratos uno quisiera morir en lugar de ver morir. Ser el sujeto que termina en la fosa, volver al vacío sin preocuparse por la forma.


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