sábado, 29 de julio de 2017

Antes de nacer

Idea Vilariño abre mis ojos después de un sueño cumplido. Estoy en la bruma de mis cosas, en los adoquines de la infancia, en los bordes de los mapas y en una cantimplora a rayas. Juego con la noche callada, con la sombra esquiva, con la bulla del mañana. Soy la marea alta, la cosquilla en los pies, la ardilla que salta. Y así quisiera que me entendieras, que en una mirada me desnudaras. Volver al primer pudor al primer éxtasis a la última dicha. Allanar tu cuerpo de caricias. Inventar un sobrenombre para tu noche. Romper los hilos que nos atan.  Coser los kilómetros que nos separan. Llover, siempre llover. Caer sobre tu asfalto. Hacer un confite con las esquinas del dolor, crear un moño. Ver una serie que no termina. Escuchar la melodía que nos acompaña. Dejar mis viandas sobre tu cocina y preparar un desayuno en cama. Recitar un poema al revés era cómo acuerdo me no que, sirve abrazo cualquier... pero no sirve cualquier abrazo, sirve el tuyo, el esperado. Atardece. Los ángeles murmuran algo. Nuestro tiempo ha muerto antes de nacer. Tus brazos no me rodean. Es leal tu canto.


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