miércoles, 3 de mayo de 2017

Retahíla


Maná tu boca, tu beso que llega, tu risa que alimenta. Es tarde y quiero que lluevas. Precipítate a mí, desciende a la velocidad que quieras. Adhiérete, aférrate, vuélcate en mí. Léeme en desorden. Pronúnciame al revés. Cuéntame tu noche, salúdame a tus fantasmas. Dame el peso de tu cuerpo en un bostezo. Camina conmigo por kilómetros de libros en una feria sin tiovivo. Lee conmigo una línea del profeta. Imagina conmigo una tarde perfecta. Reconozcamos el Punto Vivo de Bonnett: La clave es sostenerse... El chelo, ¡siempre el chelo en un alegato de Bach! La ironía en el beso esquinero. El capricho de mi noche sellando tus horas. Maná tu boca, tu beso, tu risa. Escampa. Justo cuando quería guarecer contigo. Eterna, locuaz, fugitiva, rauda, homónima de mí, o de ti, acaso. Forastera, peregrina, migrante. Ve que llego. Ve que traigo mi amor en los dedos. Déjame tocarte, interpretar en tu piel un dulce momento. Ve que tardo. Ve que me dedico a cartografiar tu cuerpo. Anhelo de tu mirada burbujeante que me atraviesa.
Nos perdimos amor. Divagamos, huimos, fallecimos encueros al despuntar el alba.  

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