lunes, 8 de mayo de 2017

Eros

Es todo lo que de ti queda cuando Thánatos me visita. Eros tu pecho, tus brazos, tus músculos cargando una bolsa de mercado. Tu yo cotidiano con una emisora parlanchina y tu gusto aseverado por las rubias y delgadas. Eros tu barba, ya blanca, con tres días sin cuchilla escondiéndome tu boca, como si yo fuera a evitarla. Eros... las sábanas, llenas de motas y huellas de nuestros perros y sus caminatas. Y ve que no exagero. Ve que me alegras, ve que me antojas y no necesito nombrar tu cuerpo para recordar que adoro caer en él. Mi llanto se hace delgado cuando me miras. Mis miedos sucumben en tu sonrisa. Juntos le buscamos solución a un mundo contaminado. Y Eros la búsqueda, el camino, el destino, la puerta... cerrada. Y sí, Thánatos me visita, me susurra finales al oído, me incita a la derrota, me invita al fracaso y entonces, me aferro a ti como si la noche fuera un océano insondable, como si me hundiera y solo tú pudieras mantenerme a flote. Y mis pies fríos buscan los tuyos y tu calor me atrapa. Y floto en ti. Floto en ti. Y nada puede agarrarme. Entonces busco tu beso entre todos los besos para alimentarme. 

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