sábado, 25 de marzo de 2017

Pulmones migrantes


Un frío inglés me obligó a usar guantes. Mi ruana desdijo el horror de mi pecho descubierto. El té se me antojó de jengibre para aclarar una voz enjaulada en un tiempo apocalíptico. Sangre en la nariz, esmog en los ojos, lluvia en la pared. Me siento desprotegida y vulnerable. Pulmones débiles hacen parte de mí. Pulmones frágiles. Pulmones quizás migrantes. Todo lo tengo aquí. El desarraigo es un exilio para el que no estoy preparada. El frío me mata, el aire envenena, la sola nebulización no basta. Los esteroides corren por mí y aunque dilatan mi tórax, deprimen mi ánimo. Dos males en el mismo cuerpo combaten por colonizarme. La ciudad de Cavafis es precisa ahora. Los tiempos acorralan, angustian, agonizan y marcan. El sol es una esperanza encubierta. El dolor llama. Digo tu nombre, mi puerto. Digo tu nombre, Jose, mi resguardo. Tú, ciudad en mi ciudad, le das color a mi llanto.    

2 comentarios:

Alejandra dijo...

La ruana daría para un poema, es más, creo que ya hay un poema, no, es una canción de Garzón y Collazos que siempre mi familia canta en las reuniones familiares pobladas de añoranzas boyacenses.
El abrazo de la ruana para tus hombros y pulmones de don Quijote y Quimbaya!
Mucho té de jengibre. Saludos
Aleja

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Mucho té Aleja. La ruana sola si da para más de un poema. Gracias por notar y compartir.
Un abrazo
Claus