viernes, 17 de marzo de 2017

Epifanía

A Epifanía del azul, lo acompañas tú. Con tu memoria irisada y melancólica, con tu andar pesado y tu barba a tres días, sabes quién hizo el vuelo de los pájaros y también cuál fue el último nido de un dinosaurio. En tu biblioteca personal habitan dos mil libros. Ni uno más ni uno menos. Llegan y van, dejando ese número intacto, inamovible. A los favoritos se le suman nuevos favoritos y los no tan favoritos van a usados de primera donde un librero amigo les encuentra hogar. A tus zapatos de casa, les llora la suela pero estás muy apegado a ellos como para reemplazarlos. El baño social hace rato no contempla invitados y a la alcoba auxiliar solo te asomas para doblar toallas. La ciudad titila tras ventanales abiertos. El ocio te llega como una abominación. Tienes el don de estar despierto. La obsesión de ser productivo a cada instante. Tu programa de marketing es un éxito. Varios millones de visitas lo confirman. En la noche trabajas mejor porque hay más silencio. A veces llama Madrid para ver una película pero no siempre te coge con el ánimo de verlas. Otras llama Ismael con el ánimo de unos tragos pero prefieres tomarlos en casa que deambular por los costados de calles anodinas. Preferirías que tocara Lucía. Pero no es la misma desde que le dijiste que no querías nada serio. A las siete llama tu madre y pregunta si has comido bien. Ya olvidaste cuando fue tu última cena completa. A las nueve cierras los ventanales. Te fijas bien en el cielo porque quieres atestiguar el paso de un ovni. A las diez te calientas un té y prendes el televisor en las noticias. Todo está mal. Lo apagas. Abres la libreta de contactos y buscas el número de Lucía, el fijo quiero decir. Y marcas, y cuelgas antes de llegar al último dígito. Y vuelves al salón con su número pegado. Y lo marcas de nuevo, y es ella, una epifanía que se escucha en rosado. 

1 comentario:

Alejandra dijo...

Me recordaste a ciertos seres con barba de tres dias y bibliotecas que llegan hasta el cielo...bello poema.