domingo, 26 de febrero de 2017

Un momento nada más

Aspiro cada esquina de tu rostro. Ansío tus huesos y tu carne, tus pecas y los lunares de tu espalda. Me duelen este silencio inamovible, esta distancia torpe, estos días frágiles. Leo a José Emilio Pacheco y una guerra me atraviesa. Las letras saben a ti. La prosa sabe a ti. El tiempo es inútil sin tu mirada escrutándome. Necesito de tu voz susurrándome el mundo, de tu abrazo mayúsculo. Quiero un momento contigo. Un momento nada más. Un momento y mentirte. Dos momentos, tres momentos, cuatro... es un rato lo que pido. Un rato para amarte. Mira que estoy aburrida conmigo. Solo hablo de ti. Soy como un semáforo averiado, como una intersección incompleta, como un latido tenue. Vamos, improvísame una taquicardia. Dale qué hacer a mis huesos. Estira mi mundo. Ignora mis defectos. Ponme a hablar despacio y pausado. Dime que te lea mi infinito. Salvaguarda mis temores. Desnuda mi ansiedad. Déjame acosarte o denúnciame. Dile al mundo que no te llaman mis huesos, que no ansías mi carne, que no te importa mi soledad. Pídeme un momento. Arañemos el rato. O denúnciame. Di que no respeto tiempo ni distancia, que soy otra, que te quieres librar de mí. Tatúa tu adiós en mis córneas. Déjame tu silueta mientras tanto.     

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Una pausa para leer la bitacora. te escribí un comentario largo y no me lo publicó...se perdió, como los poemas se ausentó, se fue, no se si va a volver...pero de todas formas pasa que siempre encuentro una emoción, un simple sentimiento que me acompaña a lo largo del día después de leerte ..y ahora se va a acabar la batería...
Seguiré leyéndote.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Gracias Aleja, por continuar plasmando tu sentir en la Bitácora.
Un abrazo,