sábado, 11 de febrero de 2017

Orillas sin ti

Estoy sin ti. Sin ti conmigo. Se me hace agua la boca con pensar en tus labios y siento dolor al recordar tu última caricia. Estoy sin ti conmigo. Porto tu acento y los lunares que te gustan. Clamo por ti. El espejo me ha dicho ¡hasta nunca! No le he creído. Escucho las marchas, veo tu mano agitando una varita imaginaria. En el sur de mi vida eres amuleto. Posees el don de la ternura. Habitas mis costas, te bajas en mis orillas. ¿Qué será de mis orillas sin ti? ¿Se agitarán mis costas? Atracara un crucero... En el sur de mi cuerpo eres caricia. Tu violencia me atrapa. Con delicadeza me robo tu clavícula. Te miro de perfil. Te arranco un pedazo de rostro, lo inmortalizo. Discuto con lo que queda de ti. Tomo la varita. Invento una melodía. Lloro tu ausencia como se lloran los hijos. Respiro hondo, araño el recuerdo de un beso. Soy Eva. Te me antojas Adán. Te di a morder el conocimiento de mi cuerpo. Te regalé la aurora. Te hice poema. Inhale tu adiós. Me congestioné al instante. No sé perder y tanto he perdido. No sé perder y tampoco ganar. No entiendo el ganar un poco. Y llega el asomo de tus ojos. La dulce luz que los viste. El brillo que los nombra. Entre tus ojos y tú, perdida. Entre tus ojos y tú, hallada. ¿Hasta cuándo sin ti? Luz hasta entonces.


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