miércoles, 15 de febrero de 2017

Abruma tu luz

Abruma tu luz. La enmarcada lucidez de un hombre entero. Los años exacerbados en pro de un cambio. La silueta del destino dibujando una cruz sobre mi mapa. Territorio baldío con agrestes colinas, desérticos planos. Con áridas voces de un inframundo irresuelto; demonios carmesí y ángeles negros. Atormenta tu luz. Tu adorable permanencia en la periferia. Mis recursos lingüísticos haciéndote señas desde una isla desierta. Toda mi oscuridad aglutinada en un esfuerzo mundano por aniquilarme de un sablazo. El odio de mí pidiéndote que lo quieras. Mi orfandad en tus brazos. Tu bondad, superponiendo la verdad al silencio. ¿Adónde nos llevas? Nuestra fe en un mundo mejor no se quiebra. ¿Qué haría sin ti? Me tiendes la mano y es un puente. Sos un puente. Contigo no lloran las horas ni sudan los versos. Fluye. Tu mano es puente que fluye. Y no puedo más que estar agradecida de tenerte. Contigo juegan catapis mis desaciertos. Lanzo la bola, recojo un tormento. Vuelvo a ser niña y olvido el odio por mí misma. Abrazo a un perro. Me lleno de barro hasta los cimientos. No dejo de buscar figuras en la luna ni de soplar esas flores que se llaman pensamiento. Llevo las medias del uniforme hasta la rodilla y leo a José Luis Martín Vigil en mi asignatura de español. No sé quién soy y al parecer disfruto ese desconocimiento. Abrumar no tiene una connotación negativa. Es la que siente aquel muchacho con Fray León. Y aún no llegas tú. Aún no caigo yo. Para saber quién era tuve que caer tantas veces... Ahora tu amistad me rescata y admiro todo lo que sos en todos los recovecos de tu existencia. Y sí, son tiempos agrios, oscuros, siniestros pero aquí llega tu luz. Es dulce mi infierno. 


4 comentarios:

Alejandra dijo...

De la parte de sor Juana
"Con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.

Toda en el mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.

Y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,

no sé con qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: ¿qué me admiro?
¿Quién en amor ha sido más dichoso?

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Aleja, por qué te recordó a Sor Juana, Abruma tu luz?
He leído el poema varias veces.
Gracias.

Alejandra dijo...

Una vez leí abruma tu luz, pensé que era un poema que transmitía como una especie de fe en el amor, en el amante, en el amigo. las palabras resonaron en mi un rato y luego por razones que desconozco pensé en algunos poema de sor Juana que son un clamor de fe y exaltación del dolor; solo el dolor ilumina el amor.
No analizo pero siento los poemas que para mí son una forma de renacer, de cambiar de piel cada día, hay un diálogo que me alimenta; tus poemas, en este caso la bitacora, a veces me hace revivir emociones que percibo solo a travez de la palabra, y así sucedió esta vez.
Abrazo.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Gracias Aleja. No sé si solo el dolor ilumina el amor pero creo en la palabra y su poder de exaltación.
Abrazo,
Claus