viernes, 13 de enero de 2017

La desaparecida

Y si decidiera desaparecer. Si lograra mudar mi esquina, ¿adónde me buscarías? ¿me buscarías? Sentirías acaso el flagelo triste de un adiós en entredicho... verías rastros de mí tras mis cosas. Abrirías mis libretas, leerías mis diarios... ¿acusarías a mi soledad? Qué dejarían en tu recuerdo vago la ausencia de mis besos y caricias. ¿Colmarías de anuncios los diarios? ¿Harías cadenas por la verdad? Te leerías en mí y sentirías pánico. No habrías visto cómo te adoré y te preguntarías el vano por qué. Notarías entonces la punta de mis lápices, mi libro de Mandalas, mi cariño hacia Sogyal Rimpoché. Buscarías las fotografías donde te amé. No era a mí a quién retrataba, era mi amor por ti lo que evidenciaba. Te acostumbraste a verme y me hice parte de tu paisaje. Con el tiempo dejaste de escucharme. Ya no leías mis notas ni me preguntabas dónde estuve. Y entonces tuve que desaparecer primero frente a ti antes de llevarme lo poco que de mi quedaba. Aprendí a acostarme antes que tú y a despertar después para no notar cuándo te marchabas. Viví tu silencio durante semanas hasta que me atreví a poner un pie fuera de casa. Descubrí atardeceres grises y moradas mágicas. Me mecí en un columpio y dejé que mis pies volaran. Fui hasta el origen de los víveres y hasta el fin de obras literarias. Y ya había desaparecido cuando lo noté. Tomé el Metro y me bajé en la última estación. Caminé hasta que me dolieron los pies y me senté ilusamente, a esperarte. 

3 comentarios:

Alejandra dijo...

Del fuego quedan quemaduras aveces inborrables. Lo importante es salir más fuerte.
Y empieza el año a correr....
Saludos Claus.

Alejandra dijo...

Del fuego quedan quemaduras aveces inborrables. Lo importante es salir más fuerte.
Y empieza el año a correr....
Saludos Claus.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Y va a una velocidad tremenda.
Qué bueno contar contigo de nuevo. Gracias