miércoles, 13 de julio de 2016

Regreso



Paseé como una libélula por El Palacio de las Ninfas. Los cisnes en el lago me recordaron tu elegancia al recitar a Machado. "En la plaza hay una torre, en la torre un balcón, en el balcón una dama, la dama con su blanca flor..." Y supe entonces qué era una plaza con torre y con balcón. Me hice tu dama y también tu flor. Te hablé del verano, de los pasos con un morral al hombro, de los sueños cristalizados. Encarné la alegría y sudé sonrisas. Regresé optimista de las obras por venir. No escribí una palabra durante un mes y fue liberador. Viví las palabras. Volé. Recorrí con asombro calles de adoquines gastados. Deshice pasos lúgubres de cuando cargaba el mundo en el vientre y no lo sabía. Y pensé en ti. Deseé cada centímetro de tu boca. Imaginé otro primer beso. Paladeé tu sabor en mi lengua. Deshojé la flor. Escuché a Tartini en la plaza. Le di aplausos al ocaso y mentí sobre mi edad, me puse años. Y regresé aquí, algo insegura sobre qué escribir. ¡Hay un mundo allá afuera! Vamos a intentar describirlo poco a poco.      

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