jueves, 14 de julio de 2016

Influencia

Dos gotas de lluvia, tres versos de Piedad, un canario amarillo y un torrente de ciudad. Puros semáforos en verde, cebras sin cuello, mercaderes sin bondad. Agáchese a mil, compre lo que no necesita. Escriba en la pared, dibuje uno de esos muñequitos de palo y no se asuste, no ira preso, no es grafiti. Soborne una milonga, pídale que no sea triste. Recuerde a abril. Anote en un papelito el día de su cumpleaños. No se desgaste pensando si le llevará flores. Conserve el papelito. Abra las cortinas antes de las seis. No lea la nación antes de las siete. Olvide de nuevo sacarle punta al lápiz, complete el crucigrama con bolígrafo, tache si es necesario, ah, y consulte la enciclopedia, no le dé pena, nadie está mirando. Tome el celular descargado y logre aunque sea dos rayitas. Hoy es un buen día para un corte de pelo, acuda a la barbería, pregunté por don Samuel. No se deje tentar por un manicure. En los hombres el brillo se ve terrible. Almuerce donde Margarita, vea que lleva semanas invitándolo. No le diga que alguien más se lo recordó. Disfrute de su sonrisa. Lea las comisuras de sus labios, fíjese qué labial lleva, ¿es rosa? Cuéntele de su mamá, de lo mucho que la cuida, de lo malita que está. Ábrase a ella. Reciba su dulce abrazo. Vea que es un buen hombre y educado también. Mencione Abril. Vea como sus pupilas se expanden y cómo se hace torpe al recoger su trasto. Léala bien. Contemple las flores en su falda. Sus rodillas desnudas. Sus caderas preciosas. Ofrézcase a recoger. Acompáñela a la cocina. Pregunte qué hacer. Vea como arruma todo para acercarse a usted sin tener el arrebato de besarlo. ¿La ha besado usted? No diga después que fue mi idea. 

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