domingo, 1 de mayo de 2016

Pellizco de cielo

Larga la espera. Larga la lluvia. Corta la respiración. Un mordisco de fe y te tengo conmigo. Un pellizco de cielo y decimos que es noche. Una alborada noche con nuestros abrazos interminables. Que no amanezca. Déjame seguir buscándote en la oscuridad. Déjame seguir a tientas el camino hacia tu piel. Y se me abren los poros y parece que te inhalo, y no quiero más nada que tu pecho y mi oído buscando tu corazón. Larga la espera, larga la lluvia, corta la respiración. Con los ojos cerrados me miras, tus manos me inventan. Mis pezones se erizan. Soy el retrato del delirio, la comunión con la obsesión. Soy tan tuya que duele, tan poco mía cuando hay que hablar de amor. Mi cuello se arquea, tu beso lo llena. Mi cuerpo tirita -no por mucho-. Me das tu calor. Y entre jirones de piel nos vamos acurrucando para no dormir, para recorrer los dedos tu paisaje y ser colina y valle para vos. Y nuestra selva ruge. Y se asoma un desquicio de amanecer. ¿Estás conmigo? El alba te sorprendió dormido. Me aferro a tu mano en mi vientre y veo como la luz arrebata el pellizco de cielo.  

1 comentario:

Alejandra dijo...

La jornada del amor termina con la luz que roba la noche a los amantes. Un delirante momento de poesía que tú bien sabes liberar desde el lenguaje que es piel y el deseo que es todo.