domingo, 3 de abril de 2016

Una palabra

Ha de quitarse la vida como quien deshoja pétalos de una margarita. Se amputará las horas. Se morderá la lengua, abrazará un diccionario y escogerá una palabra para llevar al más allá. No será Amor ni Lirio, Noche ni Mar. ¿Será el sabor de un nombre acaso, el eructo de un instrumento, la mágica condensación de un olor? No, no será violín ni yerbabuena. Quizás Lágrima porque llorará los últimos minutos de consciencia acariciando una cicatriz del alma. Será letal su caída rápida por su rostro almidonado. Será letal su arsénico sabor de derrota. No fallecerá con los ojos cerrados. Podrá ver hasta que se le nuble el cuerpo, hasta que se mesan con resignación sus pestañas y su tierno pendular se suspenda en un aire contaminado. Sí, ha de quitarse la vida como muchos artistas sin tiempo. Sentirá que no hay lugar, que sus brazos ya no la contienen, que las palabras ya no la ayudan más. Verá la última lluvia caer y se vestirá de asfalto para recibirla. Y mojada, volverá a sentir frío, temblará. Toda su belleza se partirá en dos, tiritará. En vano buscará otros ojos despiertos. En vano querrá asirse de las esquinas de un beso. Querrá tararear una canción pero para cuando la piense, la habrá olvidado. Y sabrá entonces que la palabra que escogió para llevarse es Sálvame. Porque sí, se siente derrotada pero quiere seguir intentándolo.  

1 comentario:

Alejandra dijo...

Mi poeta de la vida,encontré la palabra que me redimió en él tantas veces....
http://youtu.be/rmPufMN5HZ0