sábado, 5 de marzo de 2016

Desabotonar silencios

El besito candoroso se llevó mi voz. Tus manos, un pedazo de mi vientre. Mi ombligo observa distraído cómo intento ubicar tu dolor. Padezco la abstinencia que me dejo tu cariño. Acaricio tu rostro, mi tesoro, en una fotografía en blanco y negro. Mis dedos tejen ausencias y procuro silbar el reto de una melodía. Bebo un Bailys y brindo por ambos, por la piel de la serpiente del tiempo y por el milagro que fue cruzarnos. Adoquines gastados reciben mis pasos en el parque. En un diario, escribo nuestra historia para que sea perenne. Allí siempre paso por ti a las dos, el miércoles, en la misma esquina, debajo de aquel semáforo cómplice que se ponía en rojo al verme llegar. Allí, también, te veo puntual llegar a nuestra cita con tus ojos ansiosos buscando los míos. Un secreto a plena luz del día: sin escondernos, buscábamos refugio y sustento. Sustento tus besos para mi boca. Sustento mis besos para tus labios. Y entonces, explorabas mi mirada, buscabas huellas nuevas. Desabotonaba un silencio, te regalaba una carcajada. Indagaba bajo tus cejas. Besaba tus manos. Cerraba los ojos para abandonarme a los demás sentidos. Olía a ti y tenía que hacer trampa: abrir los ojos... descubrirte mirando. Traviesa intimidad de signos y letras, de autores cómplices de nuestro desvarío. ¿Qué habría sido del lecho sin tu poesía? Ahora que no estás es todo lo que queda de ti. 

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Nombrar amor, decir amor, cantar amor, poema amor, y todas las formas en que se dice el amor nos las regalas. Escritora que nos descubre o nos recuerda sentimientos, emociones, nuevos sentires. Escritura que nos interroga, nos eleva y nos confronta. Un poema muy hermoso y desabotonado.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Se vale desabotonarse, sino pregúntale a la última entrada, Brazos de maratonista.