lunes, 29 de febrero de 2016

Con el agua en bajo

Me tomé la tarde para amarte. Preparé una infusión de hierbas con caléndula, endulcé con azúcar morena. Tomé el pocillo con ambas manos y brindé por ti. Amé cada hebra de cabello que sobresalía de tu frente. Leí en voz alta para ti, en voz alta y sin prisa. Calculé dos horas de ensoñación. Se me fueron dos y cuarto. Para cuando terminé ya Nastasia y el Príncipe se conocían y Aglaia había despreciado un nota de G. Idiota era, mi sonrisa. Mis ojos cayendo a tus labios. Cayendo, cayendo... Tus ojos buceando en los míos. La tarde para amarnos. Mi exceso de piel buscando juntarse con la tuya. Las yemas de mis dedos interpretando una melodía en tu nuca. La luz, la tarde. El verso sinuoso, tu nombre un hechizo. El viento espía. Tu boca y la tarde. De mis labios las hierbas, el sonar del monte. Un caminito alado directo desde el bosque. Me miraste. ¿Vas a leer o no? Debo bajar el agua, no tardo. .     

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