lunes, 4 de enero de 2016

Un día de más

Me arrojo al vacío de tu mirada. Tengo el aliento de una chavala desesperada. Leo tu nombre en las esquinas de mis cosas. Estás en el marco de la ventana, en el celular que aúlla, en la copa que no se rompe y en el trago que quema mi garganta. Celebro por ti los años bisiestos en los que tenemos un día de más para conocernos, veinticuatro horas extras de ternura, un ocaso más para no mentirnos, dos lluvias para sembrar ideas y un desvelo para no abandonar el teclado. Una noche más para anhelarnos. Un día más para hacer esgrima con palabras. Un toque, tu voz. Dos toques tu risa. Un beso y me rindo. He perdido el pudor. Me arrojo al vacío de la mirada que imagino. Invento un parpadeo. Te veo sonreír. Sigues en las esquinas de mis cosas: en el separador de un libro, en el verde del tablero, en las puntas de los lápices, en el interior de un caracol. Un día más para decirte que todavía te sueño. ¿Ves mi clara, ves mi oscura, nos ves a ambas?
Qué bueno poder ser oscura a tu lado, saber que no me temes, saber que no te irás. No sé quién seré ese día de más pero prometo ser alguien que echarías de menos.

   

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