miércoles, 13 de enero de 2016

Edén vacío

Te reconocería sin mirar. Sabría a cuántos pasos estás de mi noche. La percusión de tus labios nombraría mis horas con colores azules, celestes, índigos, profundos. Le darías un oficio a mi aburrimiento. Me regalarías un libro. Te leería en él. Contigo no tendría un edén vacío, tendría largas conversaciones sobre el ocaso y mil maneras de anunciar la primavera. Me alegraría por el conato de flor que apresta mi paso y dibujaría un corazón sin tinta en el respaldar de una silla de Metro. No, no habría edén vacío, no digo que habría paraíso. Sin duda me dolerían tu llanto y tu culpa sosegada, Me arruinaría tu desprecio y me ahogaría tu vanidad. Pero estaría contigo. Escribiría sin temblar el paraje que te ve maldecir la ciudad, el calor, las pocas oportunidades, el ego nacional. Estaría junto a ti mientras el fútbol trata de superarse a sí mismo. Estarías conmigo en un intento por crear un risco en el arte. No pido más. Tú me bastas.   

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Vuelves con tus poemas a pintar los temas de la vida, nos abres un baúl con tesoros y nos lo dejas ahí para descubrir que la palabra redime. Empiezas el año con una compacta serie de ellos; impresionante esa capacidad de lograr metáforas, símiles de tanta belleza. Vuelves a embarcarte en el amor y nos dejas perplejos con tal cantidad de emociones que percibes.
Al leer las páginas de un libro imaginario -pero real en tu blog-, se duplican, se multiplican: entonces me digo: ¡qué alegría, estoy leyendo un libro infinito, no hay tiempo, días, no se termina, estoy leyendo y no siento que estoy leyendo, estoy viviendo!
Gracias Claudia Restrepo.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Aleja, gracias a ti. Gracias a tu enorme generosidad de plasmar en este blog tu sentir.
Un libro infinito... sin días ni horas, me suena bien.
No hay que olvidar que estamos en una cocina (poesíaculinaria)
Habrá que continuar con recetas y dejando atentas notas en la bitácora.
El viaje, continúa.
Claus