martes, 6 de octubre de 2015

Cuando se dificulta decir te amo

Con ímpetu arrastro mi cuerpo hacia tu risa. Temblando, levanto la vista hacia a tus ojos. Soñadora, tejo caminos hacia tus noches. Me escurro entre el silencio y lo oscuro, en la luz tenue que te abriga para leer. Sostengo la hoja que miras y la palabra que guardas. Soy la inicial de un nombre de mujer que atrapa tus sentidos. Soy también la hoguera donde la ves desparecer. Si bien en el libro podemos ser otros los personajes no pueden ser nosotros. ¿O sí? Ahora mismo te leo asomado en un balcón, al norte de mis sentimientos. Ya mismo te leo ir a la cocina y poner a hervir agua para una infusión de calendula. Alguien te dijo que era buena cicatrizar y lo que quieres curar es mi nombre. Atravesé tu dermis, acaricié membranas, apuñalé tus fibras sin más anestesia que mi aroma. Y tus umbrales se quejan de tan débil coraza, de tan reveladora emoción. Y te leo odiarme por estar en ti, por no conciliar el sueño, por tomar ese whisky contra el dolor y sentirlo como agua, sin efecto alguno. Y de repente te paras y me miras. Me miras sostener tu libro entre mis manos y decides ser yo. Me lees. Sentada frente al computador escucho una canción de Gloria Trevi y me digo que nadie puede amarte más que yo. O sí, si pueden, pero yo no puedo amar más de lo que te amo. ¿Estamos hablando de amor? Debe ser una equivocación. Hay un cambio en el libreto. Ahora un lector nos mira con compasión. ¿Qué les está pasando a estos dos? ¿Con la fuerza de los mares? (hay que poner la canción)  ¿Para qué se comparan?... siempre es pegajosito ese coro.  
--¿Con quién hablas?
--¿Qué? Ah, yo aquí solo. Ven, has oído esta canción. 
--¿Yo? Sí ¿por? ¿Debo convencerme de algo? 
--Quizás. Mejor no. De pronto te asustas y te vas.
--¿Adónde? 
--Mientras no sea lejos de mí puedes ir donde gustes.
--¿Tú, Rodrigo Carvajal, me estás diciendo que me amas? Sigue escuchando a la Trevi. 




2 comentarios:

Alejandra dijo...

Cuando se dificulte decir te amo que bien usar el poema o la canción. Aullar el amor, escribirlo, sellarlo con tinta; la bitácora es el lugar para despachar el amor, soltarlo e impulsarlo a volar.
Me encanta el impulso que transmites en tu blog.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Aleja, me encantaría subir La bicicleta roja también aquí. ¿Podemos? ¿Cómo hacemos?
Gracias por tanto,
Claus