martes, 15 de septiembre de 2015

Acércate a la ventana



Mirar por la ventana se puede hacer de mil maneras o de la misma. Esta es sólo una proposición. No mirar abajo, mirar al frente. Contar las nubes con los dedos y los minutos que faltan para que sean las seis. No encender la luz a menos que sea estrictamente necesario. Evitar reconocer las voces que vienen del parque, la de tu hijo en especial. No esperar encontrar el paisaje de todos los días con la misma luz del vecino encendida y una sirena a lo lejos inquietando tu corazón. Completa disposición para el asombro. Ganas de hundirte en la espesura. Postura erguida. Manos sueltas. A lo lejos, algo que parece un papel, se acerca. No ves bien de lejos pero temes que al ir por los lentes, lo pierdas. Te arriesgas. Al regresar está cada vez más cerca. Es como un platillo volador con forma de diario. Sabes que tiene escrito algo con la caligrafía de alguien más. ¿Qué dice? Está muy lejos aun. Se acerca con algo que parece una pluma y te preguntas si es para que tú le añadas algo. Lees la ventana con desconfianza y lo próximo que sabes de ti, son unas ganas inmensas de agarrarla. Tienes la cámara cerca así que iluminas su noche para dejar constancia. Es una carta. Querida Linda... ¿Es Linda el nombre o puede ser cualquier mujer? El diario vino a ti. Eres Linda. Quien escribe lo hace desde un bote en un río con poca luz. Lo sabes por el vaivén de su letra y el olor a pescado que acompaña las hojas. No sabías que una ventana también sirve para escribir pero te lo permites.  Una ventana también es una cita. 




2 comentarios:

Alejandra dijo...

Ceci n'est pas une fenêtre...

« Las cosas están habitualmente tan ocultas por sus utilizaciones que verlas un instante nos da el sentimiento de conocer el secreto del universo. Hacer ver las cosas equivaldría en suma a probar la existencia del universo, a conocer el secreto supremo. »
René Magritte

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

"Las cosas están tan ocultas en sus utilizaciones", aquí somos las cosas. Devenimos elementos cotidianos como un rebujo o una ventana.
Gracias Aleja, siempre tan acertada.
Un abrazo