martes, 11 de agosto de 2015

Sin título

Fotografía: Daniel Efe Restrepo
Ya tampoco soy ni el rostro que veo en el espejo. Me he fundido en Salt Paradise, en Frank Molina, en Leonardo con su Magdalena, río testigo; en Kurtz, en Ixca y en Ana Soror. Quise ser como Remedios la bella y descubrí que tenía más de Melquiades. Como mujer ilustrada mi lunar me mostró los lugares del mundo por los que no debía transitar sola. Lugares que coinciden con pasajes de mi intimidad. Fragmentos de horas hablando con extraños y formulando maneras de llegar a K-pax. Una vida tratando de ser normal cuando lo normal no existe. Y seguir intentándolo porque duele no serlo. Continuar de siete años hablando con el diablo en el clóset y de diez, esperando con mi abuela y las ventanas bien cerradas, el temido apocalipsis. He vivido en la fantasía como quien tiene un cuarto alquilado justo al frente. Y he sido afortunada porque he tenido buenos amigos, he tenido hermanas amigas y un esposo amigo. A ninguno le importa el rostro, para todos soy la voz y un corazón. No desconocen mis tinieblas: saben que hablo poco y duermo menos; que lloro mucho, hasta secarme; que a veces no puedo leer ni escribir y que tan solo me queda recitar de memoria textos en proceso. Mis muertes, si puedo llamarlas así, suceden de otoño a invierno. Por eso aprovecho hoy, que estamos en verano para sacudir mis entierros.    

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Ojalá te conozca en un verano, pero en un Otoño me encantaría también, y hablar sin importar el rostro, el simulacro de eso otro.
Ya conozco a la poeta, se dice así? , a la escribiente, a la escritora;,la magia de sus palabras se ha instalado en mi. Me inspira, me descubre esas conexiones entre la palabra y el sentir, me transmiten, tus poemas, una pregunta, una respuesta, una visión.
salud!

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Aleja, me conmueve lo que describes. Con suerte nos veremos un verano o durante una primavera.
¡Salud!