lunes, 3 de agosto de 2015

Decencia

Fotografía: Daniel Efe Restrepo
Bailar para ti es bailar para el mundo. En tus ojos encuentro sosiego. Mis movimientos son la dulzura condensada. De día o de noche los brazos se agitan, se levantan, sacuden mi cabello. En tus ojos soy bailarina aunque de eso, nada sé. Para ti, me hago melodía. Para ti, abro el telón de mi femineidad. Junto a ti, me siento amada. Y no me canso de convocarte a mi fiesta. Con o sin música puedo bailarte. Con o sin música nos invito a soñar. Es tu piel en mi piel la mejor caricia. Es tu voz en mi oído... una provocación. El éxtasis llega con sólo probar tus labios: miel soñada, miel amada. Y todo por un baile ingenuo o travieso para el que no están diseñados más aplausos que caricias. Sí, regálame tu piel, hazme tuya. No cierres los ojos, no me robes el sosiego. Mírame. Desnuda mi ternura, arrebata mi decencia. 

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