miércoles, 26 de agosto de 2015

Breve historia sobre un número primo

La altiva desnudez de un número primo se cruzó con la melosería de un número par. Fingió no estar interesado y se escondió tras un muro a observar. El 8 era muy hábil en abrazos y nudos y su exacta proporción le daba una figura generosa y coqueta. Al 7 no le quedaba más que esperar un adición simple. Eso era todo lo que necesitaba para gozar de un cuerpo más apetecible. Y como el uno no llegaba, se entretuvo con trucos de magia y tantos trucos inventó que el mundo entero lo reconoció. Ya unos hacen fila para emparentarse con él o tomarse una fotografía y el ocho se ha engordado de ansiedad. El gran truco del 7 ha sido dejar de esperar. 

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