lunes, 31 de agosto de 2015

Taxi

Ya viene, móvil 273, tres minutos. Qué rápido se fue la tarde. Qué clara se hizo la noche. Sí, cálzate. Me quedan tus huellas desperdigadas por la sala. ¿Me dejas el vino? Me embriagaré pensándote. Minuto y medio. Que espere. Préstame tu boca. Sí, como si no la hubiera tenido toda la tarde. Con la premura sabe distinto. Gracias por haber venido. Ya olvidé en qué esquina dejé a mi soledad. Espero no recordarlo cuando partas. El teléfono. Es de la portería. No quiero contestar. Sí, ya sé. Un minuto, va para allá. Recuérdame ¿quieres? Es solo una carrera mujer. No te angusties. Lo sé. 273. Ve. Espera... dejas tu suéter. No sería mala idea para abrigarte. Tu mirada me abriga. Coqueta. Tú me hiciste así. ¿Y qué tal si te quedas esta noche? No puedo. Madrugo a trabajar. El taxi... el taxi me va a dejar. 

viernes, 28 de agosto de 2015

BOCA NADA

Por Marco Ramírez / YOMARCO

Nunca antes quise ser cucaracha, cada vez que salía con una mujer que me movía el piso aparecía una de esas voladoras arruinándome la velada, lo más probable era que simplemente hubiera acentuado lo que por defolt ya estaba pactado entre el diablo y la chica de turno, sin embargo mis taras adolescentes me recordaban que la esperanza es lo último que se pierde aunque hayas destrozado tu dignidad tratando de conservar el verde en tu memoria. Esa noche, el bar estaba lleno, aturdido por la perdida me vestí de negro, los tenis naranja fosforescente me mimetizaban con el olor a papaya impregnado en el ambiente. El licor en la mano, me heló. Un trago más y a caminar por el lugar, estaba seguro que pasaba desapercibido aun teniendo los ojos maquillados por el llanto. En la esquina bajo el televisor, está Lorena, la flaca de sonrisa amplia que nunca me mira a los ojos, en realidad yo a ella tampoco, solo me intriga con que tipo de ropa interior combina el color de sus uñas;  a su lado una chica de ojos verdes ceiba abraza un tipo de pueblo norteamericano, él se baja del caballo y ella le besa las botas o al menos es lo que parece. 
Sigo con mi plan hasta lograr encontrarla, está de yines prestados, camiseta sisacortaestampada y tacones altos, en la mano derecha un Martini se derrama a gotas y en la otra una pulsera color dorado la protege de los murciélagos, me acerco cautelosamente para oler su cuello descubierto, el pelo recogido en forma de fuente medieval me permite ver que no es del todo natural, ni el pelo ni ella. Una última bocanada, humo al cielo y giro brusco sobre la derecha. Quedamos tan cerca que sin pensarlo le dimos continuidad al encuentro con un beso de telenovela de esos que dan por terminada la pelea. Sus manos grandes de dedos delicados y uñas bien cuidadas me abrazaban por la nuca y la espalda, su lengua rosaba mi paladar y mis ojos lo poco que podía ver de sus orejas. 10 pasos antes de verla logré reparar el atrapasueños rosado México que afloraba sobre la pretina trasera del bluyín que le ajustaba el culo, en la distancia permitida entre las sillas y la gente pude verla toda. Durante el ajetreo del beso y los estrujones de las hormonas su pelo empezó a desmoronarse sobre sus hombros, el rubio sol que llevaba en las puntas le tocaba los pezones erguidos y evidentes, de ahí y hacia arriba el degradé de cafés coronaba en lo más alto con un castaño oscuro que se replicaba en sus cejas oscuras y delineadas, le enmarcaban el azul petróleo de los ojos profundamente maquillados. Hasta el momento el insecto no aparecía y la noche comenzaba a ganar en intensidad y envidias. Sin soltarme me tomó de la mano y caminando como unidos con pega loca cruzamos el bar hasta llegar a la terraza donde tenía una mesa reservada. La luz morada de la noche evitaba que nos detalláramos los defectos, era perfecto  así, al fin y al cabo sería tan solo un rato, con el cielo expuesto y abierto mi mente solamente esperaba la estampida de cucarachas voladoras. La miré detenidamente, estaba demasiado buena y estaba sola conmigo, parecía cierto que no valía la pena dar por perdida la esperanza, se dio cuenta que me tenía bobo aunque no supiéramos nuestros nombres, se apoyó en la mesa, cruzó su pierna izquierda cerrando la brecha y me miró directamente a los ojos. Quise llorar pero el rojo de sus tacones hizo que los convirtiera en cama, levante la mirada y la enfrenté. Sabía que me lo propondría. Terminó el cigarrillo, botó la colilla con delicadeza y abrazándome por la nuca me respiró en el oído como tomando aire para decir lo que yo esperaba.

- Me llamo Alex y tú?

El ronco de su voz y el tamaño de sus pies me sacaron de dudas, me levanté bruscamente y sin despedirme busqué a Lorena para rogarle un beso, quería convertirme en cucaracha, al fin y al cabo me habían estripado el ego con unos tacones rojos.

Fotografía: Daniel Efe Restrepo

Marco Ramírez Autor de Trece conversaciones para dormir solo. Diseñador y creativo. La calle es un pretexto para inventar historias. Ella siempre está presente. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Breve historia sobre un número primo

La altiva desnudez de un número primo se cruzó con la melosería de un número par. Fingió no estar interesado y se escondió tras un muro a observar. El 8 era muy hábil en abrazos y nudos y su exacta proporción le daba una figura generosa y coqueta. Al 7 no le quedaba más que esperar un adición simple. Eso era todo lo que necesitaba para gozar de un cuerpo más apetecible. Y como el uno no llegaba, se entretuvo con trucos de magia y tantos trucos inventó que el mundo entero lo reconoció. Ya unos hacen fila para emparentarse con él o tomarse una fotografía y el ocho se ha engordado de ansiedad. El gran truco del 7 ha sido dejar de esperar. 

domingo, 16 de agosto de 2015

Indecisión onírica

Fotografía: Daniel Efe Restrepo
Es apenas lógico que no quiera ir, que no quiera encontrárselo, que no esté segura del sí. En sueños besó su futuro y se encontró con un hombre diferente. Uno con ojos grises y boca plateada. Así como se ven los recuerdos, casi a blanco y negro. Ese hombre la besaba y sentía el cosmos en el cuerpo. El recuerdo de una noche que no paso aún. Y los preparativos: algo prestado, algo azul, algo robado. No logró robar algo. ¿Será por eso? ¿Pero quién era? ¿Quiénes eran ambos? Gorda ya está tarde. Estás lista. El liguero. Aún no mamá. ¿Te ayudo? Pero mira si no te has vestido... ¿Lo piensas dejar esperando? No. Y los ojos grises... ¿lo conocería a pesar de? Estás elevada. ¿Qué pasa cariño? Te ves hermosa. Eres la novia más bella que he visto. Soy la única que es tu hija mamá. Pamplinas. Tu padre ya llamó. Viene por la Transversal, y ya recogió a los pajes. ¿Mamá? Sí. ¿Algún hombre aparte de papá te hizo sentir como con el cosmos en el cuerpo? Qué cosas dices Maribel. Ven te pongo el tocado. Lista. Mamá, ¿David si será así? Tú mejor que nadie sabes como es. Llevas un año planeando esta boda. ¿Qué pasa hija? Ah, nada. Mejor me retoco los labios, estoy por besar el resto de mi vida. 

martes, 11 de agosto de 2015

Sin título

Fotografía: Daniel Efe Restrepo
Ya tampoco soy ni el rostro que veo en el espejo. Me he fundido en Salt Paradise, en Frank Molina, en Leonardo con su Magdalena, río testigo; en Kurtz, en Ixca y en Ana Soror. Quise ser como Remedios la bella y descubrí que tenía más de Melquiades. Como mujer ilustrada mi lunar me mostró los lugares del mundo por los que no debía transitar sola. Lugares que coinciden con pasajes de mi intimidad. Fragmentos de horas hablando con extraños y formulando maneras de llegar a K-pax. Una vida tratando de ser normal cuando lo normal no existe. Y seguir intentándolo porque duele no serlo. Continuar de siete años hablando con el diablo en el clóset y de diez, esperando con mi abuela y las ventanas bien cerradas, el temido apocalipsis. He vivido en la fantasía como quien tiene un cuarto alquilado justo al frente. Y he sido afortunada porque he tenido buenos amigos, he tenido hermanas amigas y un esposo amigo. A ninguno le importa el rostro, para todos soy la voz y un corazón. No desconocen mis tinieblas: saben que hablo poco y duermo menos; que lloro mucho, hasta secarme; que a veces no puedo leer ni escribir y que tan solo me queda recitar de memoria textos en proceso. Mis muertes, si puedo llamarlas así, suceden de otoño a invierno. Por eso aprovecho hoy, que estamos en verano para sacudir mis entierros.    

sábado, 8 de agosto de 2015

Disertación de un beso

Por: Andrea Halaby Fernández
 Mirada en el horizonte
sin rayos que la partan
o la dejen ciega.

Manos abiertas
pies anclados
enraizados
firmes.

Boca y boca
entreabiertas,
con sed
y hambre.

Cuerpos
como palmas
palmas como
peces.

Agua y sal
entre dos bocas.
Arena que sepulta
la tarde en el lomo
de un caballito de mar.


Andrea Halaby Fernández 
(Medellín, Colombia) 
Noviembre 6, 1973
Diseñadora Industrial-Universidad  Pontificia Bolivariana
Escritora, Poeta
Blog: www.ahalabyf.wordpress.com
twitter: @ahalabyf
Ha participado en diversos concursos y festivales de poesía desde el 2014 entre ellos Concurso Bajo el Cielo de Ana, VI Festival de poesía por la paz. Mujeres Poetas en Cartago. XXX Encuentro de Mujeres Poetas Museo Rayo. XII Parlamento Nacional de escritores. VII Festival de Poesía por la Paz (2015). II encuentro de Mujeres Poetas en Cartago y ha publicado en diversos premios y antologías.
  1. Publicación de Poemas en Antología del museo Rayo (2014-2015)
  2.  Segundo lugar en Concurso Nacional de Casa Poesía Silva “El amor en la           poesía”. Poema “Despacio” (Oct 2014) Colombia
  3.  Mención Concurso Internacional Mil Poemas por la Paz de Colombia. Poema “Ruinas” (Abril 2015) Colombia 
  4. Premio Especial en el Concurso Internacional  de Prosa “La belleza en 1000 palabras”.  Prosa “Hermosura perpetua” (Abril 2015) España
  5. Finalista del Certamen Mundial Excelencia Literaria- Narración Breve   (Junio 2015) Cuento “Círculo”.
  6.  Lanzamiento del libro “La puerta del león”. (2015).








jueves, 6 de agosto de 2015

Tres cuerpos

Fotografía: Daniel Efe Restrepo 

Por Marta Cecilia Cadavid
Cuerpos  (1)

Abrasa la canícula los montes
en oscuras callejas de los cielos
revientan nubarrones
Enajenados
los árboles se mecen
al vaivén de unánimes tormentas

Igneo derrame, soles de arena
crujido de silencios, arrasadoras voces
ulula el verbo, agoniza la tierra


Cuerpos  (2)

En mi casa duermen sus espectros
carbones encendidos que llamean recuerdos
estampan alfabetos en mi cuerpo

Asaltan gota a gota mi torrente
se desnudan en mi piel
son fogonazos eternos

Cómplices de nacimientos
navegantes de mi océano
bucean en mi secreto

Sinfonía chorreando eras


Cuerpos (3)

Como un asombramiento de cocuyos
el lumínico polvo
se encajó en los ijares
indómito escozor encendió las crines
dos flamas azules me abrasaron
encabritado, denso, refulgente
se lanzó desenfrenado hacia el abismo


Marta Cecilia Cadavid En el 2012 publicó algunos cuentos con el grupo Voz de nosotras. En el 2014 con el grupo Aprendiz de Brujo, Aoketekete y otros relatos del río.

Los tacones de la noche




Por Marta Cecilia Cadavid

La noche se entacona con chispazos de luna. Sus cabellos rojos golpean el viento cuando acaricia la alameda. Provoca ardorosos suspiros  y agitados resuellos. Ella sabe coquetear con la muerte, desata cintas naranja y ocre al atardecer, retoza con las sombras. Su risa es cópula de luciérnagas, tiene mil soles en los ojos y su voz resuena en todas las cavernas.

Vespertina, ensombrecida, va tiñendo con sus huellas los caminos. Sus pisadas son densas explosiones que encarcelan la luz en oleadas de azabache, inventando tinieblas. En los ámbitos celestes, miríadas de luceros cuelgan de su velo, como refulgentes cristales. Un concierto de grillos hace vibrar sus alas, hechiza como los magos, fermenta las semillas, acoge a los amantes.

En la ventana, Griselda sueña con la noche.  El índigo velo palpita al contacto de  su piel tersa y joven. Ella conversa con la señora de las sombras y se deja acariciar por los plateados dedos de la luna. La noche, en íntimo conjuro, se hace más oscura y misteriosa para que la argentada luna desabotone uno a uno sus crespones.

La noche se entacona con chispazos de luna. La noche tiene sueños de medio día.


Marta Cecilia Cadavid En el 2012 publicó algunos cuentos con el grupo Voz de nosotras. En el 2014 con el grupo Aprendiz de Brujo, Aoketekete y otros relatos del río.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Presencia




Por Nubia Mesa

Yo sé que existes. He visto tus ojos brillar entre la penumbra. Sé que tienes alas pero las retraes para posarte muy cerca y escuchar mi canto en las mañanas. He sentido tus pasos livianos de pájaro acompañando mis largas caminatas por el campo.

Yo sé que existes. La otra noche, al entrar al cuarto sentí un olor a flores silvestres y el leve movimiento de la cortina delató tu huida. Si hasta he tenido la sensación de que has velado mi sueño acomodado entre las ropas que dejé a un lado de la cama. Y en la mañana, cuando fui a buscar el libro que dejé empezado había una marca nueva. Era un punto insignificante, aunque no a mis ojos que saben que existes.

Hoy he decidido verte. Me instalaré en el sillón de la sala atenta a cualquier señal. Sé que tarde o temprano, si uno tiene paciencia, las incógnitas se despejan. Esta vez no podrás ocultarte. Todo parece quieto, pero al mover mis ojos también las sombras cambian de lugar. Las hojas del bambú se mecen y algunas caen como gotas de lluvia silenciosa. ¿Vendrás camuflado en este vientecillo de verano que se cuela por debajo de la puerta? Cerraré los ojos para percibir mejor su caricia. No, no debo hacerlo, qué tal que en ese segundo pases raudo y te ocultes de nuevo. Hay tantos rincones donde puedes hacerlo. ¿Será por eso que no podemos ver tantas cosas? ¿Porque no hurgamos en los rincones? Allí se han quedado atrapados muchos secretos. No quiero moverme, solo repasar con mis ojos cada objeto y esperar, tarde o temprano podré verte.

Nubia Amparo Mesa Granda. Comunicadora Social-Periodista. Docente universitaria. Hace parte del Grupo Literario El Aprendiz de Brujo de Medellín. En 2014 publicó su primer libro de cuentos Las voces que trae la brisa, editado por la Fundación Arte y Ciencia.

Escritores invitados El Aprendiz de Brujo

Tengo el gusto de anunciar en el blog, la participación de los miembros del Grupo Literario El Aprendiz de Brujo. Durante las siguientes semanas estaré subiendo textos suyos. Para comenzar, nos visitará Nubia Mesa con su texto Presencia. 
Me place mucho contar con ellos en La bitácora del cuerpo.
Con cariño,

Claudia

lunes, 3 de agosto de 2015

Decencia

Fotografía: Daniel Efe Restrepo
Bailar para ti es bailar para el mundo. En tus ojos encuentro sosiego. Mis movimientos son la dulzura condensada. De día o de noche los brazos se agitan, se levantan, sacuden mi cabello. En tus ojos soy bailarina aunque de eso, nada sé. Para ti, me hago melodía. Para ti, abro el telón de mi femineidad. Junto a ti, me siento amada. Y no me canso de convocarte a mi fiesta. Con o sin música puedo bailarte. Con o sin música nos invito a soñar. Es tu piel en mi piel la mejor caricia. Es tu voz en mi oído... una provocación. El éxtasis llega con sólo probar tus labios: miel soñada, miel amada. Y todo por un baile ingenuo o travieso para el que no están diseñados más aplausos que caricias. Sí, regálame tu piel, hazme tuya. No cierres los ojos, no me robes el sosiego. Mírame. Desnuda mi ternura, arrebata mi decencia. 

domingo, 2 de agosto de 2015

Lid

Fotografía: Daniel Efe Restrepo
Acepto el presente tal y como es. Reconozco mi imagen en el espejo. Sé quién soy, sé que siembro. En mi mente tengo un par de ideas yuxtapuestas que en lid, determinan el curso de cada mañana. Sé quién soy, a quién amo, qué temo. Sé que te tengo y no, te sé solo y no. Sabes mejor que nadie cómo soy. Me tienes y no. Me amas y me temes por la lid que mencioné. A veces jugamos ajedrez, a veces nos lastimamos con la esgrima. Pero mi crueldad es un lujo (como en El tiro de gracia) que no puedes darte. No soy tu musa ni tu amiga, es mi quehacer ser tu compañera. A tu lado, soporto las noches del mundo.  Junto a ti, mi oscuridad se corrige con una miopía. En tus brazos la ficción parece mentira. No tenemos dioses ni credos, nos tenemos fe.