miércoles, 8 de julio de 2015

Los confesionarios


Tómate un café conmigo. Hablemos de los años, la infancia y los sueños. O del calor, la brisa y lo etéreo. Siéntate en mí con todos tus pesos. Nadie nos mira. Alega, llora, maldice si tu mundo no es un rincón tranquilo. Deposita en mi tus desconfianzas. Alude en un renglón, tu mayor deseo. Aprieta los ojos, cierra las manos, implora una alegría. Voy a decirte algo: llevo una década esperando por ti. Necesito que dejes en mí eso que te agobia. Los confesionarios estamos muy lejos de las iglesias. Somos azules, verdes, grises, con o sin cojines. Confía en mi prudencia. Ni puedo, ni quiero decir nada diferente a que te conocí. Eso es, llora. Entiendo cuando dices que te sientes pequeña para el mundo, pero mira, qué precisa eres para mí. Vamos sube los pies, nadie te regañará. Siéntate en esa posición de loto que tanto te gusta. Mira al frente. ¿Qué ves? Árboles con guayabas y adorables montañas. Un paisaje que siempre ha estado ahí sin importar cuantos mundos se derrumben o parezcan derrumbarse en mí. Deja que tu mundo se derrumbe. No te apegues a la Torre ni a su número. Todo es susceptible de ser interpretado. Mira lo fugaces que somos, lo eternos que nos creemos... mira. Cambia de posición, no intentes mecer las piernas, soy bajito, no puedo prometerte una altura que no poseo. Recuéstate. Tómame por almohada. Descansa tu preocupación en mí. Muévete a una posición fetal, soy un útero para ti. No puedo traerte una manta pero puedo esperarte mientras vas por ella. Y allá vas... hace un instante creías no poder con el mundo, que dulce eres, ya hasta le sonríes. 



2 comentarios:

Alejandra dijo...


¿Cómo podríamos vivir si ese amigo o amiga, sin esa compañía que nos escucha, que nos ayuda a escucharnos también a nosotros mismo?
Sin él o ella ¿cómo ser yo?

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Esenciales tus preguntas. ¿Sin él o ella cómo ser yo? "El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve" Antonio Machado.