lunes, 8 de junio de 2015

Un nombre una historia

Fotografía: Daniel Efe Restrepo
Descendí de la mano del Fausto de Listz por un sendero que prefiere tu tacto al universo. Escarpado, el descenso me llevo hasta una fosa de confeti y letras desordenadas que buscaban conformar tu nombre. El mismo nombre que mi boca silenció y mis dedos dibujaron. Y es que qué dice el nombre sino una historia. Frente al mar, me escondo bajo una sombrilla y hundo mis dedos en una arena perezosa pero valiente y allí, tomo nota del muelle que te vio partir por vez primera. La bandera roja es inescrutable, por más que ondeé, bañistas distraídos retan la muerte cerca de las rocas. Una señal no es una decisión. Una decisión en cambio, puede ser un destino. Camino lento por el agua fría y un manojo de algas se enreda en mis pies. Viene una ola amplia y poderosa. Me tumba, trago agua, protesto por tan fútil emboscada y pienso si volver a la orilla o buscar aguas más profundas. Alucino. Te veo en el agua. Sostienes la respiración con naturalidad. Tu mano me convoca, me hala, mis pulmones se quedan sin aire, veo la forma de subir y te dejo en las profundidades. Miro la bandera. Está encima. Cerca las rocas, pronto el golpe, la sangre, el dolor. Busco tu mirada y es otra ola la que me golpea contra el espolón. Alguien corre hacia a mí. Estoy débil pero puedo sentirlo. Ya no estás en la oscura marea, eres quien me hala hacia la orilla. Tus labios me devuelven el aire. Toso el agua que se había hecho un hogar en mis pulmones. Me siento y me duele. Y cuando pienso agradecer al joven que fuiste sólo me queda la mirada fija en la bandera móvil.  

No hay comentarios: