domingo, 28 de junio de 2015

Lunas

Traigo la mirada cansada, el esqueleto indispuesto y la sonrisa averiada. Traigo el trajín de estos días sin ti. No me reconozco ni en el espejo. No sé quién soy. Necesito tu mano en mi brújula. Ven, auxíliame. Recuérdale a mi piel el sentido de una caricia. Déjame regalarme a ti con todas mis fragilidades. Permite que mi humanidad te abrace. Altera el curso de mis días. Sé la almohada de mis noches. Vamos, mira que he llegado hasta ti y es lo que importa. No repares en mi boca seca y mis manos ansiosas. Préstame tu piel para arroparme con ella. Alejas el frío, ahuyentas el llanto. Me regalas el verso de tus ojos. Tu boca es un bolero. Tu mente, amigo, el diálogo perfecto. Soy tuya por unas horas. Soy tuya por unos días. Soy tuya por sus noches. Y así se van las lunas porque ya no sé hablar de meses. No pretendo que seas mío, me basta con que estés junto a mí.  

1 comentario:

Alejandra dijo...

El amor y sus llamados. ¿Cómo vivir sin describirlo, sin explicarlo? Somos cuando amamos amantes, la palabra amor crea un poema, un llamado y la apasionada respuesta. Es el no y el si. Un poema bendice al amante.