domingo, 21 de junio de 2015

Las niñas

Papá: sabes lo que yo apenas si sospecho. No tienes el condicionamiento del tiempo. La Múcura suena en mi casa y hoy digo que puedo cargarla. Ya no sólo te veo en los lugares que nos fueron comunes, te siento dentro de mí. Tus ojos ven a través de los míos. Tus manos estrechan otras manos con las mías, también abrazas con mis brazos. Extrañarte ya no abre mi esternón. Conversamos a través de tus libros cuando te hago una pregunta y confío en la bibliomancia. A veces no entiendo la respuesta y me digo con inocencia que debe ser porque no tengo edad. ¡Era tan rico sentirse tu niña! Mis hermanas y yo éramos las niñas... de vacaciones con las niñas, almuerzo con las niñas, visita a las niñas. ¿Quién no habría elegido quedarse una eternidad así? Estaríamos en tu sala. A ésta hora, te provocaría una panelita con leche y estarías sentado viendo el partido de Brasil. Yo le estaría coqueteando a tu cabello y me dirías Flaca ahora no, de forma enfática. Yo no estaría escribiendo esta entrada ni evocando una niñez madura que a decir verdad todavía te anhela. 

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Un poema canción de cuna. Sueño.
Ser padres e hijos bajo ese arrullo, no quisiéramos despertar a la realidad: la de la vida y la de la muerte.

Por un grande y la versión que más me gusta. te lo dejo aquí.

http://youtu.be/0Jo5mBZZGqU

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Duerme, duerme negrito que tu mama está en el campo...
Canción de cuna, hermosa.
Claus