domingo, 15 de marzo de 2015

Asma dominical

Me falta el aire, te lo has respirado todo. Sólo un beso me salva y estás tan lejos como el agua salada. Me visto de drama. Es el aire, eres tú, es la tarde que se va. Me asfixio con palabras, se cierra mi tráquea, pierdo la llave, acudo a urgencias y la fila de atención es tan larga como el abecedario, es cruel así que prefiero curarme sola. Preparo una nebulización en casa: con agua estéril y salbutamol. Me conecto en la sala e inhalo profundo, exhalo adioses. Burbujean deseos... Es necesario repetir la dosis, quince gotas, pensar en ti, sentir que te respiro, inhalar tus ojos, exhalar tus labios. Encontrar la llave en tu coxis. Abrir mi tráquea. Respirar tu aire por montones. Sanar mi tiempo, sanar mi espacio, ¿sanar mi mente de ti? No. Continuar respirándote, abrazar la noche, tejer el aire, inflar el estómago, sentir que salen mariposas de mi  boca. Sanarme de ti llevará por lo menos dos vidas con sus respectivos domingos.