viernes, 27 de febrero de 2015

Uno de tus días

A ti papá

Apelo al silencio estos tres años de ausencia. Todavía te imagino sentado tras tu escritorio revisando balances e imprimiendo dígitos en la calculadora. Cuentas de aquí, cuentas de allá. Tu mirada analítica en tu presupuesto exacto. El café con azúcar.  El viernes de jean y saco de cuadros. Las mancornas viviendo en tu puño perfumado. Los zapatos Florsheim color uva y los núbiles lápices con la punta aguda y siempre lista para una anotación. Mi oficina al lado de la tuya. Las hojas deslizándose entre ambas hambrientas de tildes y correcciones gramaticales. El sonido de tus pasos hacia el vestíbulo para preguntar por algo que debía haber llegado. La sala de juntas con el televisor prendido para ver un partido del Santafé. Los marcapasos, las válvulas y los cardiodesfibriladores llegando al inventario y tú pensando en qué institución hospitalaria colocarlos. Una llamada a la Santamaría, otra a la Clínica Shaio, por qué no la Clínica de Occidente si allá está tu amigo necesitándolos. A 90, 60, o 30 días. Lo importante es que más gente acceda a los productos y pueda sanarse. Luzmi… una llamada a tu secretaria para dictar una carta común. Varios correos de los amigos del club te distraen y te divierten un rato. Ya son las doce y la mañana se fue rápido. Pronto jugarás en La Macarena y desde ya piensas en el forsom con los Chepes: Chepe Ochoa y Chepe Muñoz. Le das una llamada a Irma y esperas que el almuerzo sea bien caserito. Estás de cumpleaños. El almuerzo no puede ser más rico, estás en compañía de tus hijas y socios. Soplas la vela sobre un dulce Napoleón de Hannas y nos quedamos con la duda de tu deseo. El nuestro es saberte bien y acompañado. Saludos a la abuela papá. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una lagrima se asomo.........
TN

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

¡Ay tía! No te imaginas las que corren cuando lo escribo.