lunes, 2 de febrero de 2015

Papá Febrero


No importa el día, es el mes Febrero. Hace tres años estabas aquí, le hacías bromas a mi falda y me pedías con dulzura que te cambiara el cenicero. "No voy a ser capaz de vivir sin ti." Y entonces gorda... tienes que poder. No es la misma vida. En mente tengo mi propio museo de cera con recuerdos tuyos. En el balcón, el comedor, la cocina y por supuesto: el salón. También en la oficina, el club y en tu auto. Tras un libro de Galeano, haciendo siesta con el ventilador prendido. Siempre fue que esos vecinos no te dejaron poner aire acondicionado. Tengo tantas protestas por tu ausencia acumuladas que he olvidado preguntarte cómo estás. Entenderás que muchas cosas han pasado y que crecer ha sido doloroso. Dos socias se sumaron a tu sociedad indisoluble y Tomás ya va por los doce. La unión que representabas dejó un vacío inmenso en muchos ámbitos. Hay que ver cómo te recuerdan en la oficina. A ratos todos mitigamos el dolor con conversaciones sobre ti. A veces, hasta nos reímos de anécdotas increíbles y por ley, compartimos todos los sueños donde te vemos pasar. La otra noche te soñé fumando y casi no lo creo porque fue el cigarrillo después de todo (todavía necesito culpar a alguien). Te cuento que  publiqué un libro el año pasado y quedó claro que hay impresora donde tú estás para seguirnos comunicando. Me hacen falta tus observaciones y las tildes que ponías con lápiz como lluvia sobre mi jardín. Tú, mi dulce lector, mi amable crítico, mi mejor amigo, me estás haciendo una falta eso sí: innombrable.    

3 comentarios:

Alejandra dijo...

Un vacío, el mío inexpresable, indecible; me acompaña hace 18 años.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Te comprendo Aleja. El tiempo no mitiga el dolor de la pérdida. A veces incluso la acentúa.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

¿Aleja?