viernes, 30 de enero de 2015

Con la daga de mi mirada

Te decía que me siento llena cuando estoy contigo. Inhalo buganvilias, escribo semillas de alcanfor. Contemplo largo rato una obra surrealista o tomo una fotografía con tu nombre escrito en ambos iris. Allí donde nadie ve, te contemplo. Allí donde nadie sabe, te aprendo. Y entre Schubert y Chopin te anhelo. De nuevo tu piel, tu boca, tu cuerpo en mi contra a favor del infinito. La Odisea prístina de saberme desnuda y tuya o lo que es peor, vestida y aburrida para el mundo. ¿Me decías? Creí escucharte. En lugar de tener conversaciones socráticas converso contigo. Me dices que nadie tiene más vida que nadie así tenga muchos más años. Me dices que no piense en lo nuestro porque lo que somos es aventureros. Y mientras la palabra aventura juega a confundirme, pienso ¿de cuántas maneras puedo decir que te deseo? ¿De cuántas otras que te he soñado? Allí entre el páramo y la mañana te propongo un vals irreverente. No llevamos las manos arriba ni mi vestido es largo y pálido. El negro entre mi piel y el baile te invita a quedarte en un salón sin espejos y repleto de muebles cortándonos el paso. Por mi piel que te espero. Tienes mejor oído que el mío. Sabes silbar melodías donde yo apenas si logro un sonido. Y sí, te decía que mi soledad gusta de ti. Se abren todas mis ventanas y es dulce el sonar del viento. Tu beso en mi cuello arquea mi memoria. De pronto salen a nuestro encuentro versos y poemas. Y aunque la palabra daga no te atraviesa, mi mirada es la daga que esculca aquello que envuelve tu cuerpo. Quiero echarle un vistazo a tu alma. Dale, un vistazo no más. Esconde esas alas para que pueda verte. ¡No lo puedo creer! En ti nace un río. Qué bello, qué cristalino. ¿Mi alma? No querrás verla, es un desierto o un zarzal ardiendo. Sí insistes… Ni lo uno ni lo otro.  ¿Qué viste? No vas a creérmelo: un espejo.


2 comentarios:

Alejandra dijo...

¿Quién es aquel ser que te inspira, aquel ser que pareciera está y a la vez no está detrás de las palabras, el que te hace decir y no decir? ¿Es por ese ser que la poesía llega a tus labios? No debiera importar, es más, no importa pues al leer cada poema se desdibuja, es imposible asirlo o descubrirlo totalmente. Se va tornando menos importante cada vez, se va volviendo "universal", quizás va tomando el lugar de otro, va reemplazando a muchos quienes, a aquellos seres a los que quisiéramos decirles lo que tu dices a quien se lo dices.
Pareciera que estoy hablando en metáforas, pero no, simplemente después de leerte en compañía de mi café mañanero sentí que tu poesía bien podría llegar al corazón de mucha gente enamorada. Es simple, bella y eso, muy enamorada.
Un gusto leerte.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

¿Enamorada? Fusión de seres que me inspiran, recuerdos lindos, sueños vagos. Insistes Aleja en que es poesía y me dejas pensando en los inicios de mi escritura. Gracias, muchas gracias.