lunes, 22 de diciembre de 2014

Sueños alados


En mi laberinto no hay ningún fauno, tampoco hadas o uvas; el césped es sintético y por ende inquebrantable. Siempre me pierdo al doblar a la izquierda y tardo meses en encontrarme. No da hambre ni sed y muchas mariposas tropiezan en mí. A las de colores, no les temo, me despiertan ternura. Las negras o cafés me atemorizan porque se parecen a mí: tengo meses sin dar buenas noticias. Por suerte no estamos en esos meses. Estamos con la poesía, queremos hacer del cuerpo un lienzo entero y del lente un cómplice coqueto. Nos gustan las luces, el juego de sombras, las superficies. Pero ya es mucho lo que le pido a Dante (mi computador). Quiero exteriores. Quiero decir que tu luz me toca y mi piel la absorbe, que tus labios también son mi laberinto. Necesito expresar el infinito como quien muerde una manzana. Quiero gritar que el paraíso es ahora y contigo y que no hay diablura que nos quede pequeña. Anhelo bostezar y que no sea de hambre ni de sueño. Puedo contar las puntas de una amatista y vestirme de morado para transmutar. Ser crisálida, habitación de tus sueños, caparazón en contra de tus miedos. Quiero vestir de gala para cuando , Morfeo, mande por mí. No tiene que subir o bajar hasta aquí. Me basta con un ascensorista cordial que me dé un paseo por la galaxia comenzando en Andrómeda. Aunque hay que ser sinceros y decir, que me gustaría pasear por el territorio de tus sueños. Ir tipo dos de la mañana a mirar en que estás. Encontrarte despierto y toser. Tomarnos un té. Preguntarte por los libros e historias y escucharte decir lo que tengas que decir. Resistir la tentación de besar tu boca. Volver a la cama y despertar.

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Prosas muy bellas las tres últimas, las tres encadenadas, sumadas a un amor que parece muy presente. ¿Escribirle al amor? ¿Al amante? Hacer de él una presencia, nombrarlo para crearlo, dejarlo ir o ser con su silencio. Poco importa, ya está ahí en tu poesía y va a quedarse.
las fiestas! inevitables fiestas, buen tiempo para recogerse, espero te sea provechoso Claudia.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

La bitácora es del cuerpo. No podemos conocernos sin otros. Sin el amigo, los ex, el amante. Me encanta cuando dices "va a quedarse". Ligeros asentamientos de caricias y besos se escurren por el blog, lo permean. No siempre ha sido así pero hay épocas en que los afectos están más presentes, entre ellos mi padre, que falleció hace tres años. Para eso me sirven los sueños, para evocarlo. Gracias de nuevo Aleja.