sábado, 1 de noviembre de 2014

Solfeo entre lecturas y notas

Haré un intento a ver qué sucede... Llamaré a la noche con otro nombre, quizás, el de un consorte. Escribiré un beso con más de dos sílabas y la palabra amor, de regreso a mí. Abrazaré la delgadez de un eucalipto y pretenderé con ello, cargarme de tierra. No saldré con sombrilla bajo la lluvia. Tampoco jugaré ajedrez sin ti. Miraré ausente las noticias y buscaré a Chopin como sosiego. Leeré un libro con solapa de letras doradas y confirmaré que la soledad nunca ha sido un drama. Y de nuevo buscaré la pijama temprano, me pondré las medias para el frío y me serviré un vaso de coca-cola bien helada. ¡Vaya contradicción! Desharé la trenza que anuda mi cabello y acompasaré melodías con los dedos. Me diré que aún puedo aprender piano y me regañaré cuando salga a relucir la excusa del tiempo. Lo cierto es que hay días que me muero de aburrimiento. Do. Y aún no te he dicho que te soñé, o más bien, que tu silueta me sorprendió en sueños. Era de noche y caminábamos sobre un cascajo húmedo. Me torcí el pie y estábamos lejos de casa. Me apoyé en ti y te oí tararear un blues. Re. Vi tu imagen en el retrovisor. Frené en seguida. Te busqué tras mis grandes lentes y el smog parecía haberte tragado. Mi Me subí al Metro a un vagón vacío, raro eso de vacío, y me senté en todos los puestos por un fragmento de tiempo. En las estación Industriales te subiste. Un vagón para ambos y sentía que el espacio era pequeño. Fa. Le temo a la vejez. Llegar sin ti a mi lado es una puñalada al viento. So. ¿Qué estamos haciendo? Improvisando. Tú sigues en el Metro y yo ya tengo el cabello blanco. Son las cosas que suceden cuando desanudas una trenza. La. El vino está servido. Sabe mejor desde que viene de ti. Tu sorbo parece el de un ave. Tu beso, ya superó las dos sílabas. Si. Y llega una correspondencia con sello de cera y un par de iniciales. Me entusiasmo al verla. Me cuesta creer que es para mí. ¿Será de ti? Do. La carta resulta ser la invitación a una boda. Blanca.

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Minueto corto, 3/4, lento, acompasado; así el relato con un fondo musical, se instala como una danza moderada de palabras, que a su vez, como el minueto, va repitiendo algo, una emoción, un tono. Pero también se fragmenta, se quiebra y se dispara inesperadamente. Las palabras se tocan entre ellas y a la vez se rechazan, como el consorte que se sueña, van y vienen, chocan, se acarician; y al final, la textura de una fuga.
bello texto escritora.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Alejandra, este fue un ejercicio. La música me inquieta mucho. La clásica sobre todo. La poesía es música, ritmo, compás e imágenes. Gracias.
Claus