lunes, 8 de septiembre de 2014

Dibuja mi música

Estoy contigo. Más allá de las voces y los silencios. Cerca del atardecer, justo en frente de la parada del bus. Estás conmigo. Más acá del reloj anunciando ciclos. Lejos de la última estación. Aquí donde una corchea es tu mano abierta y la música clásica lo más contemporáneo.  Estoy contigo. Soy piano. Soy chelo. Soy saxofón despierto. No poseo más dirección que tu aliento. Tus ojos me han visto llorar y los míos cuentan las veces que te han visto maldecir. El cielo queda cerca de tu casa donde un jardín de hortensias recibe tu tacto sin tijeras. ¿Cómo sé dónde vives? Debo confesarlo: te seguí. Allí donde la noche es más fría y caminar sobre maderos hace crujir tu morada de ermitaño. No entré. Después de llegar tan lejos, me arrepentí. No vi un timbre ni una campana que pudiera anunciarme. Sólo los ladridos de los perros que un par de veces silenciaste. Rompí nuestro pacto, ahora me siento terrible. Quizás una cena en mi casa pueda remediarlo. Quizás no. Pero tengo que decirte porque de lo contrario pensarás que te mentí. Y quiero que tu mano abierta siga siendo esa corchea que rompe mi silencio.

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