lunes, 7 de julio de 2014

Hostiga tu ausencia


Como un puñal en el vientre, como un disparo en un dedo, como ahogarse en la ducha: hostiga tu ausencia. De nada sirve el recuerdo es como quien ve el interior del cofre de un muerto. Sordos los dioses no atienden mis suplicas. Ni una palabra, no. Ni una llamada, menos. Sólo el silencio. Hostiga tu ausencia y me disfrazo de ti para extrañarte menos. Tres o cuatro palabras te inventan, con un guión te hago audible. Me llamas por mi nombre y mis poros se erizan. Pinto tan bien el sonido de tu voz como tu reflejo en el espejo. Estás aquí. Nadie puede convencerme de lo contrario. Estás aquí y ya te atiendo. ¿Qué quieres tomar? ¿Vino, cerveza, quizás algo más fuerte? Whisky, sí, tres hielos. Ya vuelvo. ¿De dónde salió? ¿Cómo fue que llegó? ¿Lo invoqué o me provocó? Sí, ya voy. ¿Y qué se hizo este sujeto? Comencemos de nuevo: como un puñal en el vientre, como un disparo en un dedo, como ahogarse en la ducha: hostiga tu ausencia. 


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