jueves, 10 de julio de 2014

Emboscada


El vacío pretende ser llenado con imágenes. De la preocupación al aburrimiento hay un instante de motivación. Tardo en darme cuenta que retrato tu ausencia. Tu silencio en mí es una emboscada. Recurro al pasado, una fotografía nuestra entre mis manos se deshace por el crujir del tiempo: ya no la sonrisa, ya no el abrazo, ya no... ¿Qué queda? No pienso decirlo. Mejor sigo un coro de Alicia Keys y me digo que no podías quedarte para siempre. Juntos no va más. Sólo queda la distancia y vaya si es una Señora engreída. Cree que sólo existe ella. No es así. Existen los libros. Las escenas. Los conjuros: un delicado hilo azul entre tu dedo meñique y el mío. Quizás nacimos para la frialdad. Y hay que ver que los témpanos también se quieren. Y mientras uno de los míos se desprende en un intento de comunicación, la familia en el ártico discute sobre su inútil rebeldía. Sólo tengo palabras y ninguna nos hace reaccionar. Una, una palabra fue la causante de este alboroto. Una mala palabra... Y cómo el status quo no va a proporcionarme una tregua, seguiré retratando ausencias. 

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