lunes, 2 de junio de 2014

Sin frac, una excursión onírica

Una excursión a la montaña, sin nadie, mucho menos con frac, o medias vestido y tacón, acaba de ocurrir. Sucedió mientras dormía como suceden las grandes cosas que no nombramos. Una estampida de Mustangs clamaba mi nombre. La fuerza del galope del caballo era el canto de la montaña. ¿Pero dónde? En la montaña. ¿Y con quién? Ya dije que no recuerdo a nadie. Recordar... no implica que alguien haya hecho un tiro al aire para provocar la estampida. Es probable. ¿Qué recuerdas? Un caballo mestizo, entre blanco y café... ¿Qué hacía? Creo que protegía a alguien además de correr. ¿Una cría? Quizás. Estoy exhausta. Pero si acabas de despertar mujer. Exacto, por eso mismo. ¿Y desde cuándo sueñas con caballos? Desde que no voy en barco sino a pie. ¿Y la bitácora? En piel de cabra. Ha pretendido continuar sin imágenes. Pero ya ves... hay lectores de palabras y lectores de imágenes. ¿Y qué dice ésta? Tal vez...que quiero correr.

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