lunes, 30 de junio de 2014

Los pies que más amo


Perdí la cuenta de las veces que he enumerado sus dedos. También las instancias en que me aproximé a ellos con un leve masaje y crema Johnson. Los días en que los he visto negros de jugar fútbol y arrastrar pantano, y las noches en que los he obligado a ponerse medias como si así se espantara un resfriado. Los pies que amo, son de mediano. Una forma tolkiana de decir que si tuviera que poner mi vida en manos de alguien, sería en sus pies. Once años de preguntas, dudas y certezas. Once años de magia, de lecturas, de música --hace seis-- en guitarra eléctrica. Once años de supervivencia me has regalado. Infinidad de motivos para subsistir para ti. Once años de pasos compartidos y pasos creciendo por separado. Ya tus pies viajan y los míos esperan. Ya recorres el mundo y traes el asombro de otras tierras, no sin la gratitud por la propia. Ya piensas en lo que quieres hacer con tus pies y futbolista sigue en las opciones. Defensa lateral izquierdo tu posición. Con ternura y paciencia me nombras los jugadores de la Selección y me preguntas hasta por el número de la camiseta. Tus pies le han dado tierra a los míos. Tus pies me han enseñado a preguntarme el mundo.  

jueves, 26 de junio de 2014

Yourcenar y los sueños

Encontré esta reflexión sobre los sueños en el libro Fuegos de Margarite Yourcenar.

"Nos acordamos de nuestros sueños, pero no recordamos nuestro dormir. Tan sólo dos veces penetré en esos fondos, surcados por las corrientes, en donde nuestros sueños no son más que restos de un naufragio de realidades sumergidas. El oro día, borracha de felicidad como uno se emborracha de aire al final de una larga carrera, me eché en la cama a la manera del nadador que se lanza de espaldas, con los brazos en cruz, caí en un mar azul. Adosada al abismo como una nadadora que hace el muerto, sostenida por la bolsa de oxígeno de mis pulmones llenos de aire, emergí de aquel mar griego como una isla recién nacida. Esta noche, borracha de dolor, me dejo caer en la cama con los gestos de una ahogada que se abandona: cedo al sueño como a la asfixia. Las corrientes de recuerdos persisten a través del embrutecimiento nocturno, me arrastran hacia un especie de lago Asfaltita. No hay manera de hundirse en esta agua saturada de sales, amarga como la secreción de los pájaros. Floto como la momia en su asfalto, con la aprensión de un despertar que será, todo lo más, un sobrevivir. El flujo y reflujo del sueño me hacen dar vueltas, a pesar mío, en esta playa de batista. A cada momento, mis rodillas tropiezan con tu recuerdo. El frío me despierta, como si me hubiera acostado con un muerto."

Floto como la momia en su asfalto, con al aprensión de un despertar que será, todo lo más, un sobrevivir. Sobrevivimos cada noche, cada despertar, borrachos de dolor recordamos un fragmento, un grito quizás. Un otro que nos sobreviene como si nos conociera desde lo más profundo. Ceder al sueño como a la asfixia es dejar de estar conscientes. Caer. El abismo de la noche nos abraza y de nada sirve resistirse. Qué grave es cuando el insomnio hace Meca en nosotros. Cuando nos arrebata el sueño. Cuando nos pinta de rojo los ojos y se disfraza de falso descanso. Es mejor dormir. No importa el mar. Se es tripulación, se navega sin instrumentos. A veces confiamos en una voz, en unos ojos. A veces disfrazamos el inconsciente de alguien a quien amamos. A veces lo contrario, aparece la opulencia del último resentimiento. ¿Para qué soñamos? Quizás para no reconocer que morimos cada noche y volvemos a nacer cuando despertamos. El sueño nos da la ficción de vida o al menos de movimiento. Volvamos a Yourcenar, flotemos.  

domingo, 22 de junio de 2014

Los padres que se fueron, los papás que quedan

No quise creerte cuando me dijiste en medio de tragos que presentías te quedaban pocos años de vida. Me refugié en palabras, el futuro sin ti era impensable. Superamos la noche, no sin llanto. Nada cambió en ti. En mí se marcó un miedo. Perderte era algo para lo que no me preparaste. Siempre hablamos de la vida, de lo guerreros que debíamos ser, de la lucha, la ecuanimidad, la templanza. Tercer día del padre sin ti. ¡Cómo pesa! Voy a los recintos del recuerdo con la intención de arañar una hora, de escuchar tu carcajada, de verte abrazar a Tomás. Voy a esos recintos que habitabas. A la sala, a tu silla, a un sofá. Me quedo mirándote sin saber qué decir. Contemplo de cerca tu risa. Veo el ala de una mariposa café asomarse desde la cortina. Tienes un ron servido pero está como aguado. Llevas tres interpretaciones de la múcura y cantas con anticipación, la cuarta: La múcura está en el suelo ay mamá no puedo con ella. Es entonces cuando me dices que la múcura es la vida y entonces elijo cantar ay papá no puedo con ella. Me abres los ojos, grandes y verdes y desde esa estancia me dices: cómo no mi amor si yo te ayudo a cargarla. 

domingo, 15 de junio de 2014

Placenta onírica

Fe
Mientras algunos llevan los problemas a la almohada, otros nos dormimos con fe de encontrar viejos amigos, amores perdidos, y soluciones a identidades trigonométricas en curso por un hábito escolar que no desapareció nunca. Mientras algunas eligen llorar en la intimidad de un cuarto oscuro y agradecer el difícil día que termina, otras procuramos sonreír y meditar antes del sueño. Tenemos fe. Sabemos que el abismo es certero, que Eurídice continúa cayendo y Orfeo lamentándose. Escuchamos la lira y ante nuestro inevitable caer, nos escurrimos por un tobillo, brincamos sin entender bien por qué o cómo es que algo de nosotros termina saliendo al encuentro de lo que amamos cada tarde o cada noche. Y digo cada tarde porque las siestas también cuentan. Reponen, es lo que dicen. El inconsciente aflora con infinidad de recursos, con colores, sensaciones. Es entonces cuando preferimos no despertar antes del amanecer, queremos aprovechar cada segundo de oscuridad, cada momento de su silencio placentario. Así disponemos los poros como antenas. Así somos sin consciencia cada fragmento de cuerpo libre. Alguien vuela y otro alguien despierta. Fue un niño con un balón o adolescente descubriendo los efectos colaterales de un beso. En otra instancia suena el despertador y es una ambulancia la que se abre paso. Nunca se sabe qué capricho dibujará el embrión que volvemos a ser. Deshacemos la posición fetal y ya no importa siquiera con qué pie nos levantamos. Ahora todo se centra en recordar. 

miércoles, 11 de junio de 2014

Carta a un amigo poeta

Medellín, Junio 10 de 2014

Querido Julián:

Leí decir que un profeta desterrado, un conato de ángel traía el rumor de que tu nombre Álvaro Julián Moncada Gómez circulaba en los pasquines del infierno. Supe al instante que debía buscar ese pasquín, y que debía sobornar como fuera a ese conato de ángel para que hecho demonio me permitiera un descenso hasta la mismísima imprenta. Allí, donde una cubierta de blanco acaramelado albergaba tres dígitos inhóspitos y tus letras reunidas en celebración. Un ejemplar de tu libro en mis manos, al leve rose de mi mirada en ti,  abrió mi corazón con tan bellas poesías. Venas y arterias fueron testigos de que quería decir varias cosas: al amor, que en ti había encontrado un intérprete; a la tentativa de hombre: que me llevara consigo por el laberinto del insondable poema; a tu eternidad: que me abriera la puerta líquida de un espejo. Y, en fuga, me presté para perpetuar tu danza a la caza de la noche. Fue tal el asombro y el gozo que me regalaste que no pude evitar la tentación de preguntarte cómo era tu proceso creativo. Nos reunimos entonces en El Acontista y otros conatos de ángeles te escucharon con placer. No sé qué fue más bello, si descender al infierno guiada por tu libro o descubrir que mi infierno y el tuyo se parecen en fachada, jardines y aposentos. También busco la poesía pero contrario a ti, ella a mí, me es esquiva. Mi nombre está en el borrador de un pasquín. Creo que allá abajo no se atreven a publicarlo porque de niña tenía relación directa con el Diablo y una vez incluso, asusté a mis compañeras de colegio diciendo que era mi amigo. No sé cómo te la llevas con él, a mí el tipo me cae bastante bien. Pero es cierto, lo olvidaba, tú no te preocupas. Tienes la convicción de un destino inevitable. Y que sea un atrevimiento en mí decirte que tu destino es la palabra. Sin artilugios ni premeditaciones nos regalas un libro lleno de magia. Ignoro cuántos papelitos te hablaron antes de que te sentaras en un café, un baño, una esquina o el trabajo mismo a plasmar versos y poemas pero me siento agradecida de tu proceso. Saber que El Pequeño Periódico también fue tu casa y que varias veces le diste color a la última página me hace pensarte con familiaridad. Y es que gracias al mismo editor es que estamos hoy reunidos. Gracias a la Fundación Arte y Ciencia nuestras voces se hicieron libro. Algo profundo nos emparenta, así como la generosidad del Aprendiz de Brujo donde ambos tuvimos la oportunidad de conversar sobre nuestros textos. Es un gusto compartir contigo esta noche la mesa de la palabra.
Con gratitud y aprecio,

Claudia



lunes, 9 de junio de 2014

Invitación para mañana


Para más información visitar www.fundarteyciencia.wordpress.com
http://www.vivirenelpoblado.com/periodico/notas/10484-autorretrato-en-ochenta-y-nueve-entradas

domingo, 8 de junio de 2014

El mundo sin otro

La última ficha del juego parece un marcador de mundial. Ganar por uno no es lo mismo que perder por cero. Gana la tesis desde que regreso a las primeras aulas, a Beatriz Elena, al transeúnte, a Paul Auster, a la Ciudad de Cristal. No puedo decir que alguien me sigue, soy yo quien se sigue en un pasado reciente. Los viernes, los sábados, no me pertenecen. Le pertenezco a filósofos que desconocía, al barco como la mayor heterotopía. Intento hacer una topografía de mi ciudad fantasma y antiguas presencias se arriman. Olvidé la intimidad en mi afán por vivir sola. Ya no tengo de eso. ¿Qué es intimidad? Soplo un uno, sostengo un cero. Nadie en la mesa juega conmigo. Soy los dos únicos jugadores con dos juegos posibles y donde ambos saben, lo que tiene el otro. Esta es mi última ficha. El mundo sin otro es imposible. De afuera me llegan voces infantiles, de verdad que juegan, le dan al banco de aluminio con una piedra. Por un momento me provoca pararme y decirles que hagan silencio, que alguien procura trabajar pero me arrepiento. Necesito sus ruidos para no tener una intimidad ensordecedora. 

Boceto de un instante entre tus manos

Mi rostro sueña tu rostro entre las sábanas.
Las sábanas sirven de eco para tu voz.
Tu voz pronuncia mi nombre como nadie más puede decirlo
mi nombre en tu boca tiene la silueta del cariño
y el cariño por ti, tiene el aroma de la complicidad.
Un aroma innegable con gotas de sudor
sudor de ganas
ganas tu boca.
Tu boca mis labios.
Tu labios mi boca.
Retruécano anatómico a merced de una almohada
que no es nueva, que se hunde, con dos o tres nudos,
que sabe de ti y de mí, más de mí...
Tu mano dibuja mi rostro sobre la almohada
y mi rostro se alza, es otro entre tus manos.


miércoles, 4 de junio de 2014

El próximo Martes 10 de Junio: Los pasquines y Bitácora

Me complace invitarlos a la presentación de dos libros que, como Editor, me han deparado grandes enseñanzas por el talento, el esfuerzo y la belleza de la obra de los dos jóvenes autores Claudia Restrepo Ruiz y Álvaro Julían Moncada.

Claudia, cuyo libro Bitácora del cuerpo es el fruto de un ejercicio estético con la palabra y la fotografía.  Al inicio de su aventura en el blog, ella se afanaba por "provocar con la imagen". Las fotografías que le enviaban los amigos reposaban un tiempo en su archivo y luego, como impulsada por una ráfaga, brotaba de su ser una historia. Era como vestir la imagen con palabras.

  Julián, en su libro Los pasquines del infierno nos entrega poemas fraguados a fuego lento en la caldera del alma. Está escritos con el rescoldo de lo que el poeta ha visto arder: el amor, el tiempo, el misterio, la vida misma. 

Me gustaría que nos acompañaras a la presentación de estas dos obras en la cual los dos autores conversarán con la escritora y periodista Nubia Amparo Mesa.

Te agradecería que pudieras invitar a tus amigos.

Te esperamos:

Martes 10 de junio a las 6:30 PM, en la Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto.


Un abrazo

Angel Galeano Higua

Fundación Arte & Ciencia

Editor




lunes, 2 de junio de 2014

Sin frac, una excursión onírica

Una excursión a la montaña, sin nadie, mucho menos con frac, o medias vestido y tacón, acaba de ocurrir. Sucedió mientras dormía como suceden las grandes cosas que no nombramos. Una estampida de Mustangs clamaba mi nombre. La fuerza del galope del caballo era el canto de la montaña. ¿Pero dónde? En la montaña. ¿Y con quién? Ya dije que no recuerdo a nadie. Recordar... no implica que alguien haya hecho un tiro al aire para provocar la estampida. Es probable. ¿Qué recuerdas? Un caballo mestizo, entre blanco y café... ¿Qué hacía? Creo que protegía a alguien además de correr. ¿Una cría? Quizás. Estoy exhausta. Pero si acabas de despertar mujer. Exacto, por eso mismo. ¿Y desde cuándo sueñas con caballos? Desde que no voy en barco sino a pie. ¿Y la bitácora? En piel de cabra. Ha pretendido continuar sin imágenes. Pero ya ves... hay lectores de palabras y lectores de imágenes. ¿Y qué dice ésta? Tal vez...que quiero correr.

domingo, 1 de junio de 2014

Te pasó algo

Un raigal de dudas hizo nido en mi mente contigo como semilla. La Cruz del sur te vio partir a eso de las ocho, sin mí. No pude escribir una dirección en el último beso. Callé una solicitud tan simple como llámame cuando llegues. Sin conocer tu destino, cómo saber si llegaste... Te pasó algo, me digo. Es entonces cuándo me llevo la mano a la boca y... te pasé yo.  Atravesé como un puñal tu pecho. No vi la herida, no puedo asegurar si sangrabas o no. Sé que te atravesé. ¿Estarás bien? Y es que me atravesaste también.  Fue una puñalada simultánea. Hemorragia interna al costado izquierdo. Quise llamar a emergencias pero no supe a cuál servicio acudir. Hipocondríaca comencé a sentir que me dolía todo: tu mano en mi pierna, tus ojos inventando el click de una mirada, la curva de mi hombro retratada, las papilas de mi lengua engrandecidas, tu saliva activando una reacción no alérgica en mi sistema digestivo. Me recosté. Cerré los ojos e imaginé una ruta para tu aventura. Respiré profundo, ubiqué el no dolor. Sonreí. Un momento, sin ti parece incompleta la sonrisa. Ya, ya te veo. Me digo que es puente, que la gente se silencia, que los atravesados no son amenazados. Aunque sí, no tengo talismanes en tu contra. Me apuñalaste con cuarzo el corazón. ¿Aló?

De papiro a papel

Me acerqué al papiro y descubrí que sus hojas vienen de a tres. Un diminuto tallo que se trifurca en delgadas líneas verdes de unos veinte centímetros de largo para que la flor completa parezca un sol. Me pregunté enseguida cómo es el proceso para volverlo papel y gracias a Youtube encontré la manera. Un proceso sencillo que primero extrae el agua y el azúcar del tallo grueso y triangular de la planta para luego enviarlo a la oscuridad y bajo presión. Dos semanas después un resistente pliego de color acaramelado está listo para usarse. De papiro a papel la planta trasciende. Cien, doscientos, trescientos, ¿cuántos años? 
Mis diarios huelen a tiempo transcurrido y no sé con qué se hacían los cuadernos de entonces. Es claro que el colegio los pedía de 100 hojas rayados para que tuviéramos buena letra y sí, no mancháramos el papel. Desobedecí, mi primera mancha fue una A mayúscula. El inicio de la palabra Aquí ¿Dónde? desde mi ventana ¿Qué hacia? Pensaba en ti... De papel a cuaderno de materia, de materia a un desobediente poema. ¿Cuánto hace? Varias décadas. Se siente bien hablar de décadas. No importa que sean sólo dos. Ahora soy cada vez más exigente a la hora de comprar libretas. O no. No es cierto. No es que sea exigente. Cada vez son más exigentes las libretas que me eligen. La última tiene un tapizado de rosas y me adquirió en Aquí Leo Librería. Aún es virgen la libreta. ¿O lo soy yo para ella? Hechas a mano, me dijeron. Y recordé cuando disecaba pétalos de rosa para hacer mis propias agendas. El blog es un papiro extraño. Es tan blanco, casi aséptico. No sé de dónde viene tanto espacio para plasmar ideas. Tampoco sé dónde queda ese espacio y cómo diablos terminé escribiendo en una url.