martes, 27 de mayo de 2014

Pululan mares

Una pequeña tempestad invoco el mar a la costa. Estrellas y erizos mudaron sus corales bajo llantas de automóviles con chasises oxidados. Una placa antioqueña escuchó el grito de la mujer que decía tener todas sus pertenencias abordo. Los niños saltaban de alegría y lanzaban barcos de papel a la nueva laguna salada que tenían justo en la sala. Informes meteorológicos informaron que el mar de leva continuaría y que sí, varios centímetros podía subir el nivel sobre las costas. Los pescadores entonces no supieron si debían salir mar adentro o ver qué traía ese mar nuevo. Las vendedoras de fruta se enojaron por las bateas que habían dejado repletas de nísperos y zapotes en su puesto de la playa. Los que promocionaban viajes a las islas, veían las islas encima y ya no había turistas para llevar. El aceite de coco entró en quiebra. Las palabras se hicieron lluvia huracanada. No más vendedores ambulantes de gafas. Promoción en remedios para la tos. Largas colas frente a las farmacias. ¿Hasta cuándo? Principios de junio. Cancelados los vuelos por mal tiempo. Vacíos pisos enteros en los hoteles. Comida en descomposición. Diez o quince inquilinos con pánico de salir, piden servicio al cuarto. El viento susurra amenazas en los balcones. La última insolada ya pasó. No hay quien suba a reponer con víveres la nevera. En la esquina, el papel al viento de la chocolatina jumbo jet. ¿Mamá cuándo nos podremos ir? No por ahora mi amor. El televisor no tiene señal, no hay wiffi, no trajimos libro. Fácil, tomen el directorio de teléfonos, subrayen todas las palabras que no conocen. Rápido, aquí hay un bolígrafo para cada uno. ¿Has logrado comunicación? Los noticieros dicen que pululan mares. El fenómeno es en todas las costas del mundo. ¡Ves por qué te digo que es más barato salir en temporada baja!

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