sábado, 12 de abril de 2014

Caminos que andan


Como es adentro, no siempre es afuera. Como es afuera... ¿Cómo es afuera? Atrapada en dermo-kilómetros no pienso en llover, lluevo. Pero hay sal en mi lluvia y lejos, muy lejos está el mar. Mi atmósfera reclama tu pie invadiendo mi espacio, tu mirada planeando un beso, tus manos haciendo las veces de separador en pieles de letras. Ahora la ciudad se hizo para soñar que la habitas, la música para unir ambos silencios, la noche para esperar un chat. ¿Y si no llegas? Nuestra cita fracasa. Las palabras dejan de dibujar besos y me siento huérfana sin ti. Los ríos son caminos que andan... Paradiso requiere más de una lectura. El niño Cemi, el futuro poeta, me dice que no le preste atención a tu distancia. Las persianas se mueven, está por amanecer. ¿En realidad nace el día? Está atrapado en la sucesión de infinitas noches. Millas de cielo comienzan a habitarse con trinos de aves. Mi reloj biológico me dice que vuelva a la cama, que aún me quedan como mínimo dos horas de sueño. Si fuera cierto... prefiero entretener el pensamiento en líneas a padecer el enojo del insomnio y este calor que no baja con las horas. Bostezo. Es notorio que estoy cansada. El día comienza conmigo agotada sin saber que río tomar. 

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