viernes, 18 de abril de 2014

A Gabo

Macondo está de luto. Las mariposas se negaron a volar desde ayer. Melquiades no tuvo forma de predecir el día ni la hora. Sólo supo que un sueño separaría a Gabo de la vida. Años de sonrisas, de buen humor, de generosidad, de anécdotas compartidas comenzaron a inundar la red con mensajes de despedida. Y en todos, esa sensación de orfandad por su partida. Gracias Maestro decían algunos, mientras otros evocaban frases suyas o abrían sus libros en busca de consuelo. ¿Cómo se despide a un maestro? Sus enseñanzas quedan a disposición del universo. La partida, la pérdida, el abrazo a la eternidad. Lo mejor será buscarlo en sus libros. Leer en voz alta algún fragmento. Recordar sus consejos de escritura. Acariciar la dedicatoria con flor incluida en Doce Cuentos Peregrinos. Tener la tranquilidad de ese último abrazo de Mercedes. Que el amor te siga acompañando. Buen viaje Maestro.



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