lunes, 31 de marzo de 2014

Todo en lunes

Hasta el clima sabe quién es antes de la tormenta. Sabe hacerse tormenta. Sabe también ser brisa, almidonado sol o lluvia pasajera. Sabe ser. Ella llueve. Gracias a Lezama Lima y a Cervantes, su estudio parece encogerse en medio de descripciones barrocas. Ella quisiera ser un personaje cualquiera para poder leer su destino. Sería mucho más sencillo que improvisar una foto con emociones ambivalentes. Podría elegir  incluso un personaje masculino; liberarse de una vez y por todas de tanta fluctuación de género. No tener el cabello sobre el rostro. Sentir cuando se rasca la cabeza. Los lunes siempre es igual: despierta con ganas de crear y destruirse. Llueve. Inventa un charco, para un taxi, daña un semáforo. Todo en lunes. Inventa el amor de la semana. La frecuencia de su risa y una que otra lágrima. Mira el calendario en 31 y se dice que abril, es cierto, se vino encima. Un lanzamiento próximo la obliga a caer aún más fuerte. Sus palabras contra el asfalto saben a granizo. La ansiedad se la ha venido devorando de adentro hacia afuera. Quiere sentir en libro lo que ha visto en pantalla. Y faltan tan sólo unos días pero ella insiste en llover, en azotar el aire con presencias, en remover los escombros de su pasado y hacer un listado de pérdidas. Sus lunes son de ímpetu, de oscura presencia, de imaginación rayada, de tinta hasta en la piel.  

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