viernes, 21 de marzo de 2014

Ojitos


No, no pienso darte la hora. Sabemos que es tarde, ¿qué importan diez minuticos más? Aprovéchate de mí. No, la corbata no. Para qué la anudas, estaría mejor en mis manos. Deja el afán. No me obligues a hacerme delante de la puerta. Sí, ya sé que estos juegos te resultan infantiles pero mira que cae fin de semana y no puedo ni llamarte. Uno de estos días no me voy a aguantar. Pero qué es la paranoia si tu Angelita ni sospecha. ¿Así de tanto la queres? Voy a empezar con lo mismo, sí. Para ti es diferente, tu compartes su cama todas las noches, la mía sólo te espera. Ah, ya sé, me voy a conseguir un novio y así quedamos a par. ¿Cómo que ni se me ocurra? No tienes derecho a celarme, mira, me corro, puerta libre, vete. No, ya los besos no están en oferta. Hasta dentro de ocho días... tal vez... cómo que brava te gusto más, deja de ser irrespetuoso, no hay derecho, debería dejarte... un beso y mi voluntad flaquea. Volvamos al principio, pídeme la hora... Sí, todavía tenemos tiempo. ¿Tenemos? Sí, media hora. Tienes razón, qué fastidiosa corbata. Deja los ojitos, ya me quedé otra vez. 

No hay comentarios: