viernes, 21 de febrero de 2014

Llegar contigo a la noche

Me molesta este frío de mañana, esta luz opaca y el par de lagañas que enturbian mi primera visión diurna. Me molesta despertar sin él y entretenerme en mis series de diez: fisioterapia en casa. Siento la edad en los pies. En la manos: el marcado acento de la nostalgia. Mis nudillos ya no se doblan para abrazar los suyos. Árida, olvido intencionalmente lavarme los dientes. No por mucho. Intento cepillarme sin encarar el espejo, repitiendo quizás el sonido de la espuma y las cerdas contra molares aburridos. Es viernes y elegí un suéter rojo para una jornada larga. Dulcinea del Toboso aletea en las páginas que estudio. La caballería era bien extraña... regalar hazañas a las damas hoy sería equivalente a dedicar el logro de la meta de ventas. ¿Qué digo?  No me presten atención, el frío está afectando mi entendimiento. Se me nubló el juicio y tengo apetito de hombre. Quiero recorrer con los dedos una nariz y morder unos labios como si se tratara de un pez un anzuelo. Quiero quedar prendida de una lengua, de una serie de besos. Sí, tú, ayúdame a olvidar quien soy de razón, muéstrame quién puedo ser de raíz. Arranca mi amargura, siembra un brote de mí en tu pelvis. Leamos versos del límite, quiero llegar contigo a la noche.  

2 comentarios:

Giovany Arana Loaiza dijo...

"...Sí, tú, ayúdame a olvidar quien soy de razón, muéstrame quién puedo ser de raíz..."

¡Maravilloso! Muchas gracias por compartir Claudia.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Giovany, gracias a ti por pasar por aquí y estar por allí... Un abrazo