viernes, 7 de febrero de 2014

Entrada previa a un cóctel

Se trata de ambos, de ahora también, no de la historia que una vez nos vio jóvenes ni del futuro que dejamos hablando solo. Es sobre tus maneras de regreso a ti sin mi voz carraspeando malos hábitos. También de mis maneras de nuevo conmigo sin el canal FX como interferencia. Tú y yo, ese plural que ha muerto para resucitarnos incompletos de tal suerte que extraño tu barba o añoras mi aroma. He pensado hasta cambiar de fragancia en señal de olvido pero aún no me acostumbro a esta nueva era. Cada vez que intento imaginar un cuerpo de hombre el tuyo se interpone y has de entender que me cuestan estos pasos que inventa mi deriva. Mi mano derecha, huérfana de tu izquierda se esconde tras bolsillos de lino, paño o incluso jean. Ninguna argolla viste mi dedo anular y en cambio, anillos estrafalarios con piedras vistosas pretenden alegrar el vacío de una decisión para la que sea dicho: carecía de experiencia. El frío volvió a instalarse en la habitación como aire acondicionado y de nada sirven pesadas cobijas ni dormir con las piernas abrazadas. Extraño contarte sobre el libro en curso y el afecto desmedido que me despierta un personaje y ni hablar de ese capítulo que me tiene descontenta. Extraño tus referencias visuales... Eugenio Recuenco inventado lides y Sturges retratando la inocencia. Y mientras me preparo para asistir a un cóctel pienso en todas las veces que sonreiré a pesar de... y no puedo evitar pensar en los chistes sobre el divorcio que harán una y otra vez mujeres que asisten solas a estas galas pero se conocen como bien acompañadas.  Asisto conmigo con mi ausencia de ti con mi peso más liviano y mis ideas... a ratos un poco más macabras. Estoy pensando dar mi mano en adopción.

2 comentarios:

Adriana dijo...

Está lindo Claudia ! expresa la melancolía de un momento , perfectamente.

Claudia Restrepo Ruiz dijo...

Sí Adri, melancolía...