miércoles, 15 de enero de 2014

Gitana

Tiene que respirar con una bufanda de flores. Su voz apenas si es audible. Necesitas acercarte para entender lo que quiere decirte. Habla algo relacionado con los planetas. Te sugiere convocar reuniones los miércoles y no tomar decisiones trascendentales los martes. Te mira la mano como si se tratará de un atlas y te pide que la dobles para observar algo cerca de tu dedo meñique. Te dice que no trajiste programados hijos, que sin embargo una mujer con ellos puede llegar a tu vida. Te preguntas cómo lo adivinó. De eso se trata, de algo divino. Del mueble tras ella extrae unas piedras. Cuarzos te dice. Y te pide que escojas uno. Te gusta el verde pero sientes mayor atracción hacia el amarillo. Ámbar, muy bien. Entonces te da una serie de instrucciones sobre cómo cargarlo y te sugiere llevarlo en el bolsillo derecho. Pamplinas, no lo harás. Sé que dudas, quizás no lo hagas, pero llévalo, te corresponde. Te intriga. No sabes por qué pero le preguntas: ¿Puedo invitarte a salir? No puedes saber sí sonríe. Se queda mirándote y como si te conociera desde siempre te dice: sí. El viernes estoy libre. Ahora te preguntas es si llevará esa bufanda. 

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