martes, 5 de noviembre de 2013

Un solo rostro mil facetas


¿Amaneciste enferma? No, no dormí. ¿Lloraste? Un poco. ¿Qué quieres que contemos hoy? No estoy segura, no siempre sé contar, hay días en que me esfuerzo como loca y no logro ni media cuartilla. ¿Te sucede a ti? No sabría decir, no escribo todos los días. Eres afortunado. Yo escribo hasta dormida. Y entonces borro tanto que la tecla suprimir es la más desgastada del teclado. Miento. No es la más. En el computador antiguo era la ene. No sé por qué. Afán mío quizás de una nana para tantas imágenes... para tantos recuerdos... ¿Y, dormirás? Cuando llegue la noche. Es inútil acostarme ahora, sólo lograría concentrarme en la respiración y ver los cambios de mi cuerpo, la densidad en las piernas, el galope predecible de mi corazón. ¿Y qué imagen tienes por estos días? La de la lluvia. Cae, caigo y ella no se levanta, ves... 

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